El presidente Javier Milei negó este domingo, en una entrevista con La Nación+, que la Argentina atraviese una recesión, en un contexto de retroceso de la actividad, suba de la desocupación y tensión financiera.
Sostuvo que lo que existe es una desaceleración del ritmo de expansión y atribuyó la caída de algunos sectores a cambios estructurales de la economía, que a su entender perjudican a las actividades antes protegidas. Rechazó que el Gobierno deba modificar su programa y defendió la apertura económica, mientras cuestionó a los economistas que critican los resultados y los acusó de deshonestidad intelectual.
El Presidente relativizó el aumento del desempleo, que llegó al 7,9%, al señalar que sigue por debajo del promedio histórico del país, y aseguró que se crearon más de 500.000 puestos de trabajo durante su gestión. Atribuyó el crecimiento de la informalidad a cambios en las modalidades de contratación que comenzaron con la pandemia.
También insistió en que el consumo está en un máximo histórico y que solo cambió su modalidad, con el comercio electrónico como ejemplo. Estas afirmaciones contrastan con la preocupación por el deterioro del mercado laboral que expresó el sindicalista Armando Cavalieri, y con el cuestionamiento del propio Milei a los indicadores desestacionalizados con los que se analiza la coyuntura.

