La caída del techo del Polideportivo Municipal de Barrio los Álamos va a generar serias consecuencias políticas, más alla de las sociales y judiciales que tendrán que enfrentar la provincia y el municipio capitalino cuando se definan las responsabilidades; y claramente la oposición política en la provincia va a reclamar lo más estentóreamente posible para conocer las responsabilidades de una obra en la que, para mayor desgracia del oficialismo, se sacaron fotos Llaryora con Schiaretti y Passerini.
La ciudad de Córdoba cuenta con sesenta y cinco polideportivos sociales que cumplen una función más que destacada por cada una de las comunidades a las que brinda la posibilidad de una serie de actividades con la que antes no contaba; se trata de una de las banderas sociales tanto de la gestión provincial como de la municipal que ambas administraciones desplegaban con orgullo y que el incidente del fin de semana pasado vino a llenar del lodo inevitable de la política.
En ese sentido la oposición ya ha comenzado a hacer oír los reclamos correspondientes, quieren saber a través de un pedido en la Legislatura provincial cuál fue la empresa constructora que realizo la obra y si es la misma que hizo el resto, el monto total adjudicado para la obra, los montos certificados y los pagos realizados; preguntan también quién es el responsable del mantenimiento y si se ha dado intervención a la Fiscalía de turno del siniestro para determinar las responsabilidades civiles y penales.
El pedido de Informe busca conocer si hubo inspecciones, auditorías o relevamientos previos al siniestro, si la Policía de Córdoba había receptado denuncias por parte de los vecinos y si el Gobierno provincial o la Municipalidad de Córdoba, a dispuesto medidas preventivas para evitar daños a las personas en otras construcciones similares.
Por milagro el hecho no fue una tragedia mayor, tanto la municipalidad como la provincia de Córdoba determinarán las fallas, y la justicia las responsabilidades, lo cierto es que semejante situación no puede volver a ocurrir.

