Con esa frase, el intendente de Villa María resumió el nuevo rumbo que buscará imprimirle a su gestión tras presentar el primer informe de gestión del año ante el Concejo Deliberante. El mandatario reclamó una mayor presencia territorial de los funcionarios municipales y adelantó que, a partir de ahora, todo el gabinete deberá recorrer semanalmente barrios, comercios e instituciones de la ciudad.
La exigencia no quedó solo en el discurso. Accastello explicó que todos los miércoles el equipo municipal saldrá a recorrer casa por casa distintos sectores de Villa María, una modalidad que se sumará a las jornadas del programa Villa María Piensa y Propone. Además, dejó una advertencia directa hacia su propio equipo: quienes no se adapten a esta nueva forma de trabajo podrán ser reemplazados, aunque aclaró que por el momento no tiene previsto anunciar cambios puntuales en el gabinete.
El planteo se enmarca en un diagnóstico más amplio sobre el momento que atraviesa la ciudad. El intendente reconoció que el municipio no puede resolver la macroeconomía, pero insistió en que el Estado local debe estar presente para acompañar a los vecinos frente a las dificultades cotidianas, en un contexto que definió como complejo tanto en lo económico como en lo social.
El mensaje se combinó con un repaso de obras y proyectos en marcha, como la pavimentación de 500 cuadras, la instalación total de luminarias LED, la creación del primer Instituto Universitario Lácteo de Latinoamérica y la futura Comisaría de la Mujer. Sin embargo, el eje de «estar en la calle» quedó instalado como la definición política más fuerte de la jornada, por encima incluso de cualquier especulación sobre una eventual candidatura de Accastello en 2027, tema que evitó abordar directamente.

