El regreso de Chesta al frente de la intendencia desencadenó de manera inmediata una reestructuración en el equipo de gobierno que había acompañado a Ricardo Granja durante su paso como intendente interino.
La vuelta de Chesta generó una renuncia en bloque de todo el gabinete que trabajó bajo la gestión de Granja. El proceso de recambio no fue uniforme: mientras una parte de los funcionarios se despidió formalmente y dejó sus cargos, otros decidieron continuar transitoriamente a la espera de definiciones, y un grupo minoritario directamente no se presentó a trabajar.
Respecto al futuro del equipo, el intendente adelantó que evaluará caso por caso quiénes continuarán en sus funciones y quiénes serán reemplazados, aunque descartó que se produzcan cambios profundos en la estructura general de gobierno. También trascendió que el servicio de agua, a cargo de SERMAS, seguirá bajo órbita municipal dentro del área de Obras y Servicios Públicos, tal como lo había definido la gestión saliente.
En paralelo, Ricardo Granja confirmó su regreso al Concejo Deliberante y despejó las versiones sobre una posible ruptura política, asegurando que se integrará al bloque oficialista de Hacemos Unidos por Córdoba en lugar de conformar un espacio propio. Con este movimiento, quedó descartada la posibilidad de un bloque unipersonal que circulaba en las últimas semanas.

