Observar la luna es sin duda, una de las visiones con mayor dosis de imaginación y donde cada individuo hace y ejerce sus propios pensamientos y seguramente con un volumen de sentimentalismo importante. Miramos la luna y pensamos en el pasado, presente y futuro, en los problemas y proyectos propios, en la paz interior que nos deja y seguramente algún enamorado se inspira para declarar su amor bajo la luz sutil de la luna observándola como la virginidad propia de la diosa del Olimpo Artemisa.
Pero la luna no se salva de tener en su imagen manchas que solo aquellos observadores finos y librados de todo sentimentalismo, pueden ver, esas manchas, esas máculas, son las mismas que pueden caberle a cualquier ciudadano que intente reflejar una imagen contraria a lo que en realidad es y es Mario Decara quien aparece como el mejor representante de esa imagen.
Actual Defensor del Pueblo de la provincia, ostenta un récord en el cargo y viene con una suma de maculas acumuladas, que cada vez se hace más imposible no verlas, hasta para aquellos que lo niegan por conveniencia o por impotencia.
Hablar de las máculas de Mario Decara es hacer referencia a una cantidad de hechos violatorios de su actual puesto como “defensor del pueblo”, la de no hacer política partidaria más allá de su pertenencia política al radicalismo.
Mario Decara en los últimos tiempos hizo el mérito suficiente para hacer notar su participación en la política partidaria y en sospechas de corrupción en el organismo que dirige.
Acá un listado que hace mención de algunos hechos:
- En2008 su hotel – estancia en la localidad de Huerta Grande fue vinculado a un fraude con EPEC.
- En 2017 una publicación de Perfil Córdoba desnudaba los negocios de la “Defensoría del Pueblo” que conduce Mario Decara donde dejaba al descubierto otros intereses que no iban de la mano con su función “defensor del pueblo”. Se destapaba un combo de “servicios de shows y encuestas” que con diferentes variantes ofrecía y ofrece su empleado “estrella” Juan Angel Monelli, más conocido como Ángel Martin, “La Voz Romántica”, que recorre la provincia cantando en cuanta fiesta popular exista, con un pequeño detalle, el auspicio patrocinador de la “Defensoría del Pueblo”; los pocos intendentes que se atrevieron hablar en off, reconocen que el “patrocinio” de la “defensoría del pueblo” se otorga bajo condición sine qua non de contratar a “la voz romántica” para su cachet.
- En 2020, aprovechando el aislamiento del encierro impuesto por la cuarentena, intentó cerrar una camino público en esa localidad, pero esto no impidió que 150 vecinos se movilizaran para bloquear el avance de las máquinas.
Mario Decara tiene varios pedidos de informe solicitados por la oposición, pero detengámonos en el último solicitado por la oposición a raíz del encuentro, almuerzo de por medio, que mantuvo con el Senador nacional Luis Juez, quien fue a visitarlo a sus oficinas de la calle Dean Funes. La reunión se concreto y fue reconocida por sus allegados Esto no tendría nada de irregular sino fuera que Luis Juez está peleando su candidatura a gobernador dentro del espacio de Juntos por el Cambio y que el “Defensor del Pueblo” empezó a levantar su perfil para una candidatura que sólo él y todo el aparato que dirige saben. Caer en la inocencia de que ambos dirigentes hablaron de cuestiones institucionales, sería como creer que Schiaretti le dejara armar todos los casilleros del tablero legislativo solo con “Llaryoristas”. La confirmación de que ese encuentro sirvió para hablar de la rosca política se concretó una semana después, Luis Juez se reunía con todos los dirigentes radicales del Valle de Punilla que le responden políticamente al “defensor del pueblo”, o alguien puede suponer, que sabiendo la indefinición política, “soy o no soy candidato,” del yerno del ex Ministro de Macri, puede Luis Juez ir solo por su cuenta y sin la venia del “Defensor del Pueblo” a reunirse con los intendentes radicales en el territorio político que ostenta el actual ombudsman provincial.
Que Mario Decara haga política partidaria y se meta en la rosca política provincial no tendría nada de extraordinario y seguramente sería un protagonista más del arco político, pero usar una institución como la que conduce, cuando el “defensor del pueblo” debe ser impoluto , por la misma concepción con que fue creado el cargo, despojado de toda participación partidaria; y peor aún, entrar en “roscas políticas” y “operaciones” trabajando para su propia candidatura, es contribuir al divorcio entre la sociedad y la dirigencia política.
Mario Decara sigue acumulando maculas por el abuso de un puesto que es muy cuestionado por su participación en política partidaria, conducta prohibida por la constitución provincial, la pregunta es si alguna vez se descubrirá que el “defensor del pueblo” usó un órgano que tendría que haber sido impoluto, para proyectar su regreso a la política, una más de “las maculas del Sr. Decara”, que serán como un ancla muy pesada de levantar.
Por Cristian Perez Moyano Periodista

