Hacemos Unidos por Córdoba tiene un solo candidato sobre el que nadie tiene dudas y todos están alineados para 2027, Martín Llaryora irá por la reelección para gobernador de la provincia, a partir de ahí todo es discutible.
Además, primero será la elección provincial y después la de Intendente de Capital, por ende, lo primero importante es concentrarse en ganar la provincia y recién después el foco girará a la ciudad de Córdoba, lo que significa que esa candidatura recién se resolverá en abril del año que viene.
La última verdad de Perogrullo sobre el tema es que sino se gana la provincia difícilmente se pueda conseguir los votos para Córdoba Capital, o sea que como dicen algunos en el Panal, «que nadie se ponga el traje antes de tiempo”.
Dicho todo eso la verdad es que en Córdoba bulle la interna por la definición de la candidatura a Intendente en la ciudad y si bien no hay ningún lanzamiento, la lista es cada vez más extensa.
Desde Miguel Siciliano, pasando por Héctor Campana, Juan Pablo Quinteros y Marcelo Rodio, hasta Juan Pablo Viola y el mismísimo Diego Casado; a esa lista hay que agregar a los no peronista (aunque Quinteros es uno de esos) Myrian Prunotto, Javier Pretto y hay quienes suben a Matías Chamorro y Liliana Montero.
La gran cuestión en primer lugar es quiénes en esa nómina verdaderamente reúnen los requisitos y puede mostrar algún nivel importante de Conocimiento público, el segundo punto según el manual es qué opinan los cordobeses de la gestión de ese político que espera ser candidato a Intendente.
En ese contexto algunos dirigentes aseguran que en el oficialismo de Córdoba se acabó el «margen para el dedo» y que el próximo candidato a Intendente de Córdoba deberá salir del consenso general, a partir de ahi aseguran que lo más conveniente para todos es que el próximo candidato de Hacemos Unidos por Córdoba para la capital de la provincia salga de Internas Abiertas o a lo sumo de una encuesta donde el primero tenga una distancia considerable sobre el segundo.
Varias cuestiones sobre el tema quedarán latentes, ¿aceptará Martín Llaryora no definir él al candidato a Intendente de la Capital, aunque el riesgo sea la alineación del PJ?, además, ¿aceptarían los peronistas un candidato que no sea del palo?
Todos tienen en claro que no hay Capital sin provincia, así que la primera condición es no sacar los pies del plato y trabajar por Llaryora gobernador, sin lugar a proyectos personales, superado ese ítem el panorama comenzará a tomar forma.

