Las confirmaciones de las modificaciones en el gabinete provincial han oficializado lo que ya eran cambios confirmados y que no podían negarse un día más, sin embargo eso no aquieta los rumores que siguen a la orden del día en todas las agendas políticas y periodísticas.
Por un lado la confirmación de Siciliano al gabinete genera expectativas de que también haya otras designaciones que empoderen a dirigentes de Capital que perecen haber quedado relegados con el ascenso del nuevo ministro, y por otro lado el acercamiento oficial al círculo cercano al gobernador del hasta ahora legislador le pone interrrogantes al futuro del Diputado Ignacio García Aresca, otro de los hombres fuertes de Llaryora y a quien los rumores posicionaban con una función más cercana al ejecutivo, la duda habrá otro paquete de cambios que contemple estas expectativas.
También en provincia un fuerte rumor menciona la salida de la ministra de Desarrollo social, Laura Jure y la llegada a esa cartera de un/a «llaryorista puro» (ahí también suena García Aresca), hasta el momento el nombre que suena más fuerte para esa cartera es el de Marcelo Rodio.
Por último, la carpeta de rumores tiene un folio municipal, los cambios que pudiera hacer el Intendente Daniel Passerini; en ese sentido las versiones son encontradas, mientras algunos hablan de una aceitada coordinación entre el gobernador y el mandatario capitalino, que implicaría cambios consensuados; otros aseguran que hay un distanciamiento en la toma de decisiones entre ambos dirigentes, dicen que Martín Llaryora habría propuesto cambios para la municipalidad, que incluían la llegada de funcionarios provinciales, que no fueron aceptados por el Intendente y que esto, más algunas diferencias de análisis de gestiones, habría provocado un quiebre entre ambos; algo muy dificil de comprobar por el momento pero que podrá empezar a verificarse en las próximas semanas con los pasos que pudiera realizar Passerini, así como las acciones provinciales hacia la ciudad de Córdoba.
Rumores, algunos dificiles de comprobar, unos más intensos que otros, propios de las gestiones cuando llegan a la mitad del mandato, que hablan de un reacomodamiento natural y de las expectativas políticas de todos los actores, que podrán ser confirmados, o no, en el transcurso de los dos próximos meses.

