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Jue 29 febrero 2024
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Primero hay que gobernar y demostrar para que estás (acerca de quién conducirá el peronismo)

Mucho se habla, y se escribe, por estos días sobre cuál será el futuro del peronismo, cómo será su renovación, y quién será el que la encabece; muchas son las teorías y, principalmente, muchas son las ansias, los deseos de unos y otros; sin embargo, más que una cuestión de deseos será como debe ser, una cuestión de liderazgos, porque eso es el peronismo, un movimiento con toda la horizontalidad expresiva pero con una sóla conducción, por capacidad.

Además el peronismo es gestión, es acción, es gobierno; no es oposición, no es sólo debate, no es parlamentarismo; el peronismo es expresión viva, y quien mejor lo logre podrá esperar ser lider, no de otra manera.

Lejos de los debates ideológicos, el partido justicialista post dictadura tuvo dos grandes liderazgos, el menemismo y el kirchnerismo, imposible de entender para quien no es justicialista, y después pasaron cosas; desde entonces los peronistas tuvieron que ver cómo mantenían vivo al único movimiento político en Argentina capaz de sostener ciertas banderas, de la manera que sea, pero sostenerlas; y en el intento se debatieron cristinistas por un lado y federalistas republicanistas por el otro, y Cristina lo intentó con Alberto, pero no funcionó, y Schiaretti lo intentó desde Córdoba, y hasta ahora no lo logró.

Y ahora hay que empezar de nuevo, y el debate interno es más o menos el mismo de siempre, el de toda la historia pero esta vez con la experiencia que dejó el paso del tiempo.

Hoy el peronismo nacional se debate (debatirá) entre dos opciones y dos posibles liderazgos; por un lado el residual kirchnerista nacional (que no ofenda la palabra «residual», es sólo para hacer mención a lo que queda), expresado en gran medida por el PJ de la provincia de Buenos Aires, más precisamente del conurbano, y focos en distintas partes del país, también en la provincia de Córdoba; ese peronismo encarna quizás al tradicionalismo de la «lucha», de la «resistencia», de los distintos sectores sociales que lo componen, gremios, estudiantes, territorio, el «glorioso PJ» para muchos, perimido para otros.

Y por el otro lado viene el otro peronismo, «el peronismo que viene» es una frase que se acuñó en Córdoba; ese «otro» peronismo está lejos de ser el «otro» de la primera época, tan lejos como lo está de ser conservador, militarista y unitario; podría decirse que este «otro» peronismo es uno nuevo, que hasta ahora nunca tuvo protagonismo, viene del interior, de las provincias y expresa a otros sectores que le son desconocidos al porteño y al «cabecita» del gran Buenos Aires; pero todo dependerá de que pueda llegar, porque ya lo intetaron varios y ninguno pudo, hasta ahora.

Ponerle nombre y apellido a la discusión es bastante simple porque no tiene mucha vuelta, el «peronismo K», el «peronismo porteño», tiene como principalmente referente al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kiscilof, más allá de las internas del sector es el único que tiene posibilidades, y capacidad, para encabezar al sector; y por el otro lado viene Córdoba, encabezando un «cordobesismo» que dejará de ser tal para pasar a ser «federalismo», y que espera nuclear, expresar, a todo el peronismo del país, y sus lideres son, todavía Schiaretti, y Martín Llaryora cuando se piensa en futuro; sin embargo esta expresión del movimiento fundado por Juan Perón necesita en primer lugar algo que hasta ahora nunca se pudo, entrar en Buenos Aires, conquistar a los porteños, y eso esoa por verse, muy en potencial.

Para que sea el peronismo de Córdoba el que logre el liderazgo nacional primero tienen que pasar dos cosas sin las cuales todo lo dicho hasta acá no habrán tenido sentido, y las dos son las principales convicciones de Martín Llaryora, humildemente visto desde acá, por supuesto.

En primer lugar la construcción de una nueva herramienta nacional, amplia, expresión de los diferentes actores sociales actuales, liderada por el peronismo pero respetuosa de las voces y los lugares que a cada uno corresponden, lo que hoy es cada vez más Hacemos Unidos por Córdoba pero a nivel nacional, y más amplia e inclusiva; para algunos eso es «desperonización», para otros es la única manera de expresar a toda la sociedad, y gobernarla.

Y lo otro que tiene que ocurrir es gobernar bien, es la primera condición, y a eso Llaryora lo tiene muy claro, sino hace un muy buen gobierno en la provincia de Córdoba, una excelente gestión, no tendrá derecho a soñar; y dicen los que lo conocen que lo mejor que hace Martín Llaryora es soñar, y también cuentan que sueña primero que todos y eso le permite planificar cada uno de sus pasos para que no sean sólo sueños.

En síntesis, teorizar hoy sobre quién liderará el próximo peronista nacional eso ocioso, porque primero sus protagonistas tiene que gobernar y hacerlo muy bien, y después tienen que construir el espacio que quieren liderar, y eso está en construcción, mejor dicho, comienza el 10 de diciembre.

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