Como ya es sabido, las últimas sesiones de la Legislatura de la provincia de Córdoba serán de fuertes enfrentamientos entre el oficialismo y la oposición; mientras los legisladores oficialistas necesitan aprobar varias normas centrales para la gestión del gobernador Martín Llaryora, los opositores intentarán que se aprueben algunos proyectos con los que Hacemos Unidos por Córdoba no quiere saber nada.
La primera sesión que marcará estos duros cruces es la que comienza en minutos, donde en la reunión preparatoria, la de Labor Parlamentaria, lo que quiso ser una «avivada» de la oposición terminó en un escándalo.
El presidente del bloque de la UCR, Matías Gvozdenovich, cedió su lugar en la reunión de Labor a su par Alejandra Ferrero, quien ingresó para tratar de forzar el tratamiento de temas polémicos como un pedido de renuncia del Ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros y la intervención de esta cartera; como evidentemente el oficialismo no comparte esa iniciativa, fue rechazada de plano; los opositores pretendían que al menos ingresara en el temario para hacer uso de la palabra para al menos lograr dar a conocer sus demandas, esta pretensión también fue vetada, lo que generó un fuerte reclamo de los presidentes de los otros bloques opositores, como Walter Nostrala del Frente Cívico, que exigía que se habilite a hablar a Ferrero en el recinto. Ante esta situación el oficialismo decidió dar de baja para esta sesión los temas polémicos que pretendía la oposición y de esta manera deshabilitar la posibilidad de los cinco minutos de reconsideración para que los legisladores opositores puedan hablar.
Esto no marca más que el preludio de lo que será la sesión, donde el oficialismo intentará hacer valer estas decisiones y la oposición denunciará e intentará romper la estrategia del oficialismo para hacer oír su voz.

