Este viernes por la mañana el gobernador de la provincia de Córdoba, Martín Llaryora, volvió a la ciudad de Villa María y a mostrarse junto al Intendente Eduardo Accastello.
Si bien en lo formal solo se trata de un acto de gestión, juntos entregan notebooks a estudiantes secundarios y participan de la firma de convenios, el movimiento político, el apoyo explícito del gobernador al intendente, no pasa desapercibido para los villamarienses.
Ocurre que en los últimos tiempos Eduardo Accastello, inusualmente, viene recibiendo diferentes embates relacionados con la gestión, pero también con otros aspectos que suponen un fuerte cuestionamiento local a su continuidad; y además, implican una profusa circulación de rumores acerca del futuro político en la ciudad.
En ese marco Llaryora llega a una Villa María agitada políticamente, con varios nombres anotados en la sucesión a Accastello y por eso el gesto político cobra trascendencia y suma especulaciones que marcan el alto nivel de imagen positiva que tiene el Intendente de Villa María en la región, lo que lo convierte en «candidateable» y mientras algunos hablan de Accastello Vicegobernador 2027 también hay quienes especulan con un proyecto a más largo plazo que implicarían la llegada de los villamarienses al Panal sumados a la gestión de Llaryora pero con un Accastello repitiendo en su ciudad hasta 2031, cuando las condiciones estén dadas para suceder al actual Gobernador.
De esta manera la alianza Llaryora-Accastello favorece a los dos, pero en una apuesta de alto riesgo que implica la convicción de que el peronismo logrará continuar siendo reelegido hasta 2031.

