Los días de esta semana son muy intensos para la política en Córdoba, demasiado, para algunos, aunque quizás unos están más acostumbrados que otros; días atrás Juan Negri, el concejal y Jefe de campaña de Rodrigo De Loredo, le decía a Política Córdoba que la familia Negri se hizo en la política y que nada los perturba, sin embargo seguramente estos días serán de emociones extremas.
El caso de los Negri, padre e hijo es el más paradigmático en Córdoba porque les llevó mucho tiempo armar todo su accionar para quedarse con los lugares más expectable en las diferentes instancias electorales del año, y el resultado para ellos fue más que positivo, el inestimable Marcos Carasso candidato a Vice gobernador de Juez, Juani Negri hijo Jefe de Campaña del candidato a Gobernador Rodrigo De Loredo en la ciudad de córdoba y Mario Negri seguro candidato a Diputado nacional, de nuevo.
El problema surge porque a partir del caso Schiaretti, así mencionan los dirigentes de Juntos por el Cambio locales a todo lo que se vivió en torno a la posibilidad de que el gobernador peronista cordobés sume fuerzas con el Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, terminó prácticamente marcando un éxodo para los dirigentes radicales cordobeses que no quieren tener nada que ver con el asunto, y por ende eso implica también que quien iba a ser la primera espada larretista en Córdoba, el actual presidente del Bloque de Diputados nacionales de Juntos por el Cambio, Mario Negri, decida alejarse hacia aguas opuestas, es decir migrar con Patricia Bullrich.
Quizás para muchos no sería un problema grave si a nadie se le ocurre mencionar que el hijo de Mario, Juani Negri, es el Jefe de campaña de Rodrigo De Loredo, alineado con Rodríguez Larreta, y que sería muy desprolijo que él también cambie de puerto a esta altura, sobre todo considerando lo que bancó el alcalde porteño a Juani, en todos los sentidos.
Y a estas horas ese tema es un problema más, como si no fuera suficiente con los que ya tienen los dirigentes de Juntos por el Cambio de Córdoba; en realidad la cuestión no son los movimientos internos, que siempre se encuentra la manera de explicarlos, sino como se va a dar cuenta hacia afuera que el padre está en un bando y el hijo en el otro.
Por estas horas, como no se trata del problema más grave, la idea es tratar de soslayarlo y que pase, «total la gente no se fija mucho en estas cosas»; y tampoco es que padre e hijo estén enfrentados de verdad, o enojados, sólo son cuestiones de la política.

