La primera sesión ordinaria del presente período 2024 de la Legislatura de Córdoba dejó varios datos no centrales pero si interesantes que a más de un observador no les pasaron desapercibidos, algunos importantes, otros no tanto, pero que valen la pena remarcar acá.
La primera, quizás la más pintorezca, aunque no por ello deja de tener su gravedad, fue una curiosa situación en el comienzo de la sesión donde dos legisladores, al menos los únicos que se animaron a hablar, desnudaron su desconocimiento del funcionamiento de la cámara, preocupante; uno de ellos un legislador joven y debutante, Gregorio Hernández Maqueda, pero el otro un experimentado, y ya histórico hombre del poder legislativo de Córdoba, el radical Miguel Nicolás, ambos pidieron la palabra para asegurar que no conocían los proyectos que se estaban tratando, cuando los mismos habían sido acordados en la previa de Labor Parlamentaria y además los tenían en el Orden del día, en papel, frente a sus ojos, y también lo habían recibido por mail; cualquier desprevenido al escucharlos podría darles la razón, sin embargo cualquiera que conoce sobre el funcionamiento de la Unicameral sintió verguenza ajena ante tamaña muestra de ignorancia de su función como legisladores; casi diez minutos se perdieron en este tema, y eso que desde el oficialismo les hicieron notar que para estar informados de lo que se trata, además de leer personalmente tienen un ejercito de asistentes y asesores, se supone.
El otro dato, mucho más interesante, tiene que ver con el más que llamativo nivel que, por momentos, alcanzó la sesión; quizás la abulia que generaba la Unicameral anterior, donde la apabullante mayoría del oficialismo no despertaba demasiados enfasis en nadie, o tal vez porque los nuevos legisladores cuenten con mayores herramientas intelectuales que los anteriores, lo cierto es que varias de las intervenciones estuvieron cargadas de interesantes fundamentos; sin embargo habría que marcar un dato del oficialismo, a diferencia de la oposición donde fueron varios los oradores que se expresaron con ganas, no se vio lo mismo del lado del bloque de Hacemos Unidos por Córdoba donde los que hablan son sólo dos o tres, mientras el resto sólo se expresa al momento de votar, habrá que ver de ejercitar a más de un legislador novel.
Por último, comienza a llamar la atención también las intervenciones de varios legisladores opositores, algunos claramente queriendo resaltar, pero otros realmente enjundiosos con sus apreciaciones, curiosamente hay por lo menos tres que parecen mantener una especie de disputa por posicionarse a la izquierda de la Unicameral, la obvia Luciana Echeverría, que representa a ese espacio, pero sorpresivamente también el peronista Federico Alesandri y la radical Alejandra Ferrero, que en su esfuerzo por aparecer como la principal opositora en más de una intervención termina pareciendo más de izquierda que radical. Otra situación es la de la derecha legislativa, con el representante de La Libertad Avanza atenido al libreto libertario, aunque tratando de no enfrentarse demasiado con el oficialismo, algo que en la sesión de ayer se le complicó un poco; y el representante de Encuentro Vecinal, histórico referente de la vieja Ucede, al que se lo nota incómodo y deslucido comparado con el referente de la nueva derecha argentina y haciendo equilibrio con las viejas ideas coservadoras siempre a mano.
Todo indica que por este protagonismo de varios legisladores que acá se relata, y por la paridad de representación entre oficialismo y oposición, este período legislativo va a ser mucho más entretenido que el anterior.
Acá la embarazosa situación de los legisladores que no sabían donde leer los proyectos de los que se estaba hablando.

