Las autoridades de la Unión Cívica Radical de Córdoba se enfrentan a una dificil definición, determinar la libertad de acción para el próximo turno electoral de octubre y así evitar caer en la evidencia de una total falta de liderazgo.
La realidad de los radicales cordobeses aparece compleja, con una importante cantidad de dirigentes, sobre todo del interior provincial, que no aceptan las definiciones de las autoridades formales del partido, con diferentes sectores que acumulan peso político propio; y ante la necesidad de tomar decisiones electorales que aparecen con distintos caminos, según la óptica desde donde se mire.
Por un lado el presidenter de la UCR de Córdoba, Marcos Ferrer, con el máximo referente nacional, Rodrigo De Loredo, trabajando para una confluencia con La Libertad Avanza que es duramente resistida por el resto; por otro lado una importante cantidad de dirigentes y de radicales de a pie que reclaman una vuelta a los orígenes y que piden levantar las banderas históricas, proponiendo incluso el regreso de la añorada Lista 3; y por otros sectores están quienes promueven una especie de nuevo Juntos por el Cambio a la cordobesa, con todos los sectores opuestos al oficialismo provincial, sin La Libertad Avanza.
Todo indica que estas tres grandes líneas de pensamiento y acción no encontrarán la manera de confluir en una idea única en la que se puedan alinear todos los radicales de Córdoba, y que ante esta situación lo más seguro es que cada uno termine haciendo lo que quiere, razón por la cual las autoridades partidarias, principalmente De Loredo y Ferrer, quedarían en una muy mal posición si deciden dar una orden desde la formalidad que nadie respetará.
Por estas razones todo indica que la solución del momento para el histórico partido cordobés es la libertad de acción y seguir trabajando con miras al 2027 y la ansiada unidad.

