Soher el Sukaria, Diputada Nacional del PRO, que quiere ser candidata a Intendenta por Juntos por el Cambio en 2023, decidió acompañar a la Municipalidad de Córdoba en su resistencia al gremio de los empleados municipales.
La diputada macrista le escribió una carta a Rubén Daniele, secretario general del Suoem, donde hace un pormenorizado análisis de la situación económica por la que atraviesan todos los argentinos, le dice al líder sindical que entiende el reclamo y al mismo tiempo le pide que no tome a los cordobeses de rehenes.
Más allá de la ironía del título, es la primera dirigente opositora en acompañar un reclamo que es una necesidad de todos los cordobeses y deberían acompañar todos los políticos de la ciudad, y además es lo mismo que vienen pidiendo el Intendente Martín Llaryora y el Secretario de Gobierno y Gestión General de Gabinete de la Municipalidad de Córdoba, Miguel Siciliano cuando también afirman que entienden los reclamos de los trabajadores pero les piden mesura y equilibrio.
El Sukaría le dice a Daniel que se lo pide «en tono de súplica» y culmina su misiva expresando, otra vez lo mismo que las autoridades municipales: «Los conflictos deben resolverse en base al diálogo y en los ámbitos pertinentes; no en la calle, bajo extorsión, insultos; y con los vecinos como rehenes de toda esta situación».
La dirigente del PRO, la primera de la oposición que rompe las barreras ideológicas y partidarias sumándose a un pedido que es el de todos los cordobeses: «Daniele déjenos vivir en paz».
Acá la carta de la Diputada:
«El pedido, en tono de súplica, se repite en casi todas las esquinas del centro de la ciudad. Por si fuera poco, a los gravísimos problemas económicos que atravesamos los cordobeses por la inflación, la baja en las ventas y los impuestos carísimos que pagamos, se le suma un factor absolutamente oportunista y poco empático con la ciudadanía.
Comprendemos perfectamente que los sueldos no alcanzan -no solo el de los municipales- sino el de la mayoría de los argentinos que todos los días madrugan para salir a trabajar y ganarse el pan dignamente. Sí, argentinos que cada día intentan subsistir, que han perdido sus comercios, sus trabajos o su capacidad de generar ingresos por los recortes en las economías familiares, y que no gozan de un derecho como el de sus representados.
Sin embargo, ellos no salen a entorpecerle la vida a los demás; a cortar la calle; a prohibir la circulación, a establecer estrategias para generar una cantidad de protestas como si eso fueran logros y no lo que verdaderamente son: atropellos a la ciudadanía que le impiden desarrollar (con normalidad y libertad) sus actividades diarias como ir a trabajar, a estudiar, a curarse, a relacionarse; y movilizarse de acuerdo a sus necesidades.
En pocas palabras, a prohibirles que puedan vivir con absoluta libertad.
Señor Daniele, usted, con sus operativos callejeros y su paralización y ocupamiento pleno de la calle, está poniendo en riesgo aún más, cientos de fuentes laborales de cordobeses que, con sus ocupaciones y responsabilidades impositivas, contribuyen a que los empleados de la ciudad tengan (enhorabuena) una de las mejores escalas salariales de la provincia.
Pero aún más, Usted y su accionar están poniendo en riesgo la vida y la seguridad de los cordobeses ya que la ausencia de personal esencial durante las horas que conllevan sus protestas, también, ponen en juego el orden y la paz social de Córdoba: la falta de un inspector en cualquiera de las muchas esquinas que tiene el centro de la ciudad puede representar un riesgo latente para aquellos ciudadanos que decidan emprender la travesía de cruzar una calle en horario pico. Como ejemplo de muchas otras actividades y servicios que no tienen el pleno desarrollo como es el deber de cumplimiento de todo agente del estado.
Los conflictos deben resolverse en base al diálogo y en los ámbitos pertinentes; no en la calle, bajo extorsión, insultos; y con los vecinos como rehenes de toda esta situación.
Señor Daniele: deje vivir a los cordobeses en paz«

