Cada vez que Mario Decara, Defensor del Pueblo de la provincia de Córdoba aparece, sorprende, no es la primera vez que ocurre pero lo hace con tanta virulencia, con tanta campaña mediática, que a ojos de los cordobeses da la sensación de que acabara de ser designado.
En este caso Decara está haciendo declaraciones en todos los medios de comunicación debido a los cortes de calle protagonizados por los diferentes sectores piqueteros, una razón más que obvia de su función; sin embargo esta situación, los cortes de calle e interrupciones de tránsito que causan gran trastorno en el centro de la ciudad no es nueva, podría decirse que ocurre periódicamente, y sin embargo es la primera vez que Decara hace su aparición para cumplir su función.
Si a estas apariciones «periodísticas» se suman las apariciones publicitarias que desvergonzadamente pueden encontrarse en casi todos los principales medios de la provincia de Córdoba la situación comienza a tener un primer punto de claridad, el «Defensor del Pueblo» más que preocupado por los cordobeses está interesado en difundir su nombre e imagen.
Lo que hay que saber, y entender, es que Mario Decara es un político, un viejo político radical que tiene sus aspiraciones políticas personales, como las tienen la mayoría hacia 2023, y que ha comenzado ha desarrollar una subrepticia actividad hacia adentro de la UCR de Córdoba para reorganizar una línea interna que le de alguna participación, es más, hay quiénes lo ven como un posible candidato a gobernador proponiendo la unidad de todos los sectores internos, una idea que hoy puede parecer descabellada pero que si se analiza tiene su lógica, más aún si Decara logra hacerse reconocer como el Defensor del Pueblo de la provincia, una actividad que desde su título aparece loable, aunque él no la haya asumido demasiado en los más de diez años que lleva en la función.

