Un relevamiento realizado en 15 provincias del país, sobre una muestra de 5.000 casos, mostró que el 61,8% de las personas que trabajan y viven en barrios populares tiene algún tipo de deuda financiera. El dato más llamativo es que el 97% de quienes se endeudaron lo hicieron para poder comprar comida, lo que evidencia un cambio profundo en los patrones de consumo y subsistencia de estos sectores.
El estudio señaló que el endeudamiento en las familias dejó de estar asociado a gastos extraordinarios, como festejos o emergencias, para convertirse en una práctica crónica y repetida, destinada a sostener la alimentación diaria. Esto refleja una falla estructural en el poder adquisitivo, más que una cuestión de manejo individual de las finanzas.
El informe se conoció en un contexto en el que se debate en el Congreso la posibilidad de establecer límites a las tasas de interés que cobran bancos y billeteras virtuales. Desde distintos sectores sindicales y sociales se advirtió sobre niveles de mora considerados alarmantes, y se planteó que, sin una recuperación sostenida de los ingresos, las familias continuarán recurriendo al endeudamiento para cubrir necesidades básicas.

