Mientras se aproximan los plazos para las próximas elecciones de Diputados, crecen las expectativas por los nombres que integrarán las listas; en ese sentido, aunque al aguardo de la decisión de Schiaretti, en Hacemos Unidos por Córdoba toma forma la nómina que integrará la primera parte de la propuesta.
Organizada desde la perspectiva de género, como manda la ley, los hombres de Llaryora para la elección nacional van teniendo nombre propio por distintas virtudes y logros, y quienes más posibilidades tienen de integrar la lista son el Ministro de Gobierno, Manuel Calvo; el Ministro de Cooperativas, Gustavo Brandán; y el Intendente de Arroyito, Gustavo Benedetti.
Por supuesto que a la hora del análisis minucioso surgen pros y contras con relación a esta definición: la cantidad de ministros que se irían, la relevancia de un radical en la lista, la pureza de la representatividad llaryorista y la preminencia de la construcción de Hacemos; y por supuesto también, como ya se dijo desde esta publicación, la «llegada» de un offsider puede provocar movimientos hacia abajo.
El otro gran tema es la falta de referentes de la ciudad Capital, uno de los bastiones de Martín Llaryora y al mismo tiempo uno de sus puntos más débiles: es la que todos quieren ganar, donde más se negocia y donde más se disputa, lo que implica que hasta el momento no haya nombres propios pero que al mismo tiempo eso no significa que no pueda haberlo. Lo mismo ocurre con Río Cuarto, la falta de surgimiento de una nueva dirigencia mantiene a la región sin referentes.
La composición femenina de la Lista de Hacemos ofrece menos dilemas, mientras todo indica que Natalia De la Sota, con acompañamiento de Sergio Massa, va a terminar cerrando para encabezar a las mujeres de Llaryora, la única cuestión sería quién será la segunda mujer; si Benedetti va tercero, Prunotto no va a ir cuarta, ni tampoco podría ir antes que Natalia, vade retro, lo que la dejaría fuera de la candidatura a Diputada; en ese caso suben las acciones para una de las incansables intendentas de Colón, aunque Manuel Calvo también mira para traslasierras.
Comienzan a aparecer los nombres, pero eso no hace menos apasionante «el armado» de listas que tanto entretiene.

