En las últimas horas creció el malestar en distintos despachos del gobierno provincial por una especie de campaña mediática que comenzó la intendenta de Mendiolaza, Adela Arning, reclamando que no recibió ni ha recibido obras del gobierno provincial en la localidad.
Arning expresó en algunos medios regionales que se sentía «abandonada» por la provincia, aseguró que «es la única localidad que no recibió ninguna obra» y reclamó que «Mendiolaza es Córdoba».
Los dichos de la cuestionada mandataria cayeron muy mal en distintas oficinas del gobierno provincial que trabajaron en la gestión de obras en Mendiolaza, «parece que se olvidó de las nuevas aulas del IPEM N.º 317 San José de Calasanz que se inauguraron en diciembre pasado», dijeron y enumeraron a continuación: «y se olvida de la obra de gas, las nuevas aulas de formación tecnolígicas, las obras viales que favorecen a esa zona de Sierras Chicas, los vehículos para seguridad».
Además, recalcan que la gestión de Arning «recibió un FOCOM por cien millones que nunca rindió», en referencia a aportes del estado provincial desde el Fondo Complementario de Obras de Infraestructura para Municipios, Comunas y Comunidades Regionales, que en el caso de Mendiolaza fue de $100 millones para la realización de una obra de cordón cuneta que a la fecha no se ha concretado y tampoco se rindió cuentas del destino de esos fondos.
Otro dato que no se dice pero que todos conocen es también el «acompañamiento» político que tuvo la intendenta Adela Arning por parte del Panal cuando enardecía el reclamo vecinal en contra de su gestión y puntualmente la posición a favor de la institucionalidad que se hizo conocer por parte de las autoridades provinciales cuando avanzaba en la justicia el pedido de revocatoria.
Por eso pareció injusto el planteo de Arning, «que sin el apoyo del Panal no habría sobrevivido», y hay quienes lo adjudican a movimientos políticos «de gente que no tiene códigos», aseguran.

