Denuncias, imputaciones y crisis institucionales marcan el cierre de año más que complicado en el Deparamento Punilla para los aliados al cordobesismo que, para peor, tampoco lograron mostrar buenos resultados en las elecciones legislativas.
El Valle de Punilla atraviesa uno de los períodos más complejos de los últimos años, con conflictos institucionales, judiciales y financieros que afectan a varios de sus municipios y comunas. En Cabalango, la jefa comunal fue imputada por homicidio culposo tras la muerte de una niña de once años en el balneario municipal, hecho que expuso graves falencias en materia de seguridad y control. El caso generó un fuerte impacto social y judicial, erosionando la confianza pública y dejando a la gestión local en el centro de las críticas.
En Santa María de Punilla, la administración de Silvia Rochietti enfrenta cuestionamientos por aumentos de tasas municipales, deficiencias en los servicios y falta de transparencia. A ello se suman denuncias por presunto nepotismo dentro del gabinete municipal y reclamos de empleados por designaciones discrecionales, lo que ha incrementado el malestar social y político.
Estancia Vieja vive una crisis institucional profunda, con renuncias dentro de la comisión comunal y denuncias de vecinos y funcionarios por falta de asambleas, irregularidades en la administración del servicio de agua y posible acefalía, situación que incluso fue elevada a la Legislatura provincial.
Villa Giardino enfrenta reclamos ambientales y deficiencias en la infraestructura urbana, especialmente por el manejo de residuos y la presencia de basurales a cielo abierto, afectando su imagen como destino turístico.
Por último, Cosquín atraviesa una grave crisis financiera derivada de una deuda millonaria con una entidad crediticia, que podría implicar el embargo de parte de su coparticipación provincial, comprometiendo servicios esenciales y la estabilidad económica del municipio.
En conjunto, estos casos reflejan un escenario de desgaste político, debilidad institucional y creciente desconfianza ciudadana, que marca la actualidad del departamento Punilla y que suponen un 2026 con cambios.

