El transporte urbano de la ciudad de Córdoba volvió a ser motivo de polémica luego de que, desde el sábado, entrara en vigencia un nuevo valor de boleto de $2.150, lo que representa un incremento del 25% respecto de la tarifa anterior y ubica a la Capital entre las ciudades con el pasaje más caro del país. El ajuste llegó tras nueve meses sin modificaciones, ya que la última actualización databa de noviembre de 2025.
El aumento generó de inmediato repercusiones políticas, con la oposición en el Concejo Deliberante reclamando ir más allá de la discusión tarifaria y poner en debate el marco regulatorio del sistema de transporte. Desde la bancada radical, el concejal Sergio Piguillem cuestionó que el debate se centre únicamente en el valor del boleto, dejando de lado los problemas estructurales del servicio, como la frecuencia, que según planteó no mejora pese a los sucesivos aumentos.
El planteo de la UCR apunta a instalar una discusión más de fondo sobre el modelo de transporte urbano cordobés, en momentos en que la ciudad exhibe una de las tarifas más altas del país sin que, según la oposición, eso se traduzca en una mejora concreta del servicio para los usuarios. El reclamo anticipa un nuevo capítulo de tensión entre el oficialismo municipal y los bloques opositores en torno a una de las problemáticas más sensibles para los vecinos.

