La UCR de Villa María atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. Después de varias derrotas electorales consecutivas y una pérdida sostenida de representación, el partido enfrenta el desafío de reorganizarse de cara a las elecciones de 2027, con una estructura reducida a un solo concejal, Felipe Botta, y un legislador departamental, Alfredo Nigro, que llegó a su banca dentro de la lista de Luis Juez.
Ambos dirigentes aparecían hasta ahora como las principales cartas del radicalismo para disputar la intendencia, pero las mediciones conocidas muestran un panorama poco favorable: Botta no supera el 1,9% de intención de voto en su mejor registro, mientras que Nigro ronda apenas el 1%. Ninguno de los dos asomaría como candidato a intendente: Botta buscaría renovar su banca en el Concejo Deliberante y Nigro apunta a continuar en la Legislatura provincial, donde también se desempeña como empleado de planta permanente.
A las bajas expectativas electorales se suman cuestionamientos internos. Botta es criticado dentro de su propio espacio por el escaso perfil opositor que mostró frente a la gestión de Eduardo Accastello, mientras que Nigro arrastra un problema de bajo conocimiento entre el electorado villamariense, lo que debilita su proyección como candidato competitivo.
En ese escenario de vacancia de liderazgo comenzó a tomar fuerza un nombre que hasta ahora estaba fuera de las mediciones: Adrián «Taty» Cetra, dirigente histórico de la UCR local, quien en los últimos días confirmó públicamente su intención de competir por la candidatura, en lo que empieza a leerse como un intento de renovación interna ante la crisis de representación del radicalismo villamariense.
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