La iniciativa de la Iglesia Católica, a través de la Pastoral Social, apunta a que los Naranjitas dejen de cumplir únicamente tareas vinculadas al cuidado de vehículos y pasen a desempeñarse como servidores públicos calificados. Entre las posibles funciones se destacan reportar baches, fallas en luminarias, problemas de limpieza o incluso capacitarse como guías turísticos.
El planteo también incluye la formalización de la actividad mediante un registro obligatorio, con censo, asignación de zonas, seguro de accidentes y la posibilidad de organizarse en cooperativas. Además, se propone implementar un sistema de cobro bancarizado a través de códigos QR.
En cuanto a los valores, se sugiere establecer tarifas fijas: 500 pesos por hora en días habituales y 2.500 pesos durante espectáculos, con el objetivo de ordenar la actividad y evitar abusos. Desde el Arzobispado remarcaron que la idea es avanzar en la integración social y evitar una prohibición total del servicio, entendiendo que se trata de una realidad instalada en la ciudad.
El arzobispo Ángel Rossi defendió la iniciativa y cuestionó las generalizaciones sobre el sector. “Voy a poner un número, si de 100 naranjitas, 40 eran jorobados y había que ponerle límites, ¿y los otros 60, que de golpe llevan 20 años limpiando vidrios?”, planteó en diálogo con Telenoche.
En esa línea, agregó: “Para muchos todos son malandras, todos no tienen trabajo. La verdad es que es de un nivel de juicio de una pobreza casi rayana a la miseria”. Rossi también sostuvo que existen alternativas superadoras si se trabaja de manera conjunta. “Hay tantas otras formas de solución que el Estado y nosotros tenemos, incluso la Iglesia propone caminos para ayudar, cambios para crear trabajo, para buscar de armar cooperativas serias”, expresó.
Por último, advirtió que el fenómeno no desaparecerá con medidas restrictivas. “Los naranjitas están y van a seguir estando porque además no hay ni capacidad de controlar. Es de un nivel de una ingenuidad política decadente”, concluyó.

