La Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA) alertó que entre diciembre de 2023 y la actualidad dejaron de funcionar 41.000 de los 100.000 kioscos que había en el país, lo que equivale a un cierre promedio de 50 locales por día. El vicepresidente de la entidad, Ernesto Acuña, comparó la situación actual con la crisis de 2001 y señaló que «la gente no tiene plata, compra con tarjeta de crédito y volvió el fiado», mientras que las ventas se desplomaron un 50% en barrios de clase media de la Ciudad de Buenos Aires y hasta un 70% en el Conurbano bonaerense y el interior del país.
Según el relevamiento de UKRA, en zonas de mayor poder adquisitivo como Puerto Madero, Recoleta y Belgrano el retroceso ronda el 20%, aunque el impacto se siente en todo el país. Acuña explicó que la menor capacidad de compra de la gente lleva a que los kioscos pierdan con otros canales de comercialización como supermercados o cadenas de farmacias, e incluso comercios de otros rubros suman productos de venta habitual en los kioscos para afrontar la caída de sus propias ventas, ofreciéndolos con márgenes más bajos. «El rubro está castigado», resumió.
Los números de la consultora Scentia confirman la tendencia: el consumo en el segmento de kioscos y tradicionales se contrajo 4,6% interanual en junio, con una caída del 4,4% entre mayo y junio, lo que evidencia un deterioro abrupto incluso en el mes del Mundial, donde la venta de figuritas no alcanzó para revertir la tendencia de fondo. En el primer semestre de 2026, el descenso acumulado es del 2,3%. El panorama para el segundo semestre es poco alentador: Acuña proyectó que «vamos a tener los mismos niveles de actividad que en 2001».

