La Diputada nacional de Todos por la Patria, Gabriela Estévez, conductora de La Cámpora en la provincia de Córdoba y la principal referente del kirchnerismo en la provincia sorprendió a propios y extraños cuando, ante la clara pregunta de si hay espacio para el kirchnerismo en el partido cordobés y se imagna integrando esa construcción, la respuesta no fue negativa; «Córdoba es una provincia con una potencia enorme en términos productivos: hay que dejar de discutir en base a diferencias históricas y empezar a hacerlo en términos de generar respuestas concretas a través de políticas públicas que generen mejores condiciones de vida para la gente. Mientras nos sigamos señalando con el dedo va a seguir pasando lo que sucede hoy: un desencanto absoluto hacia la política«, dijo Estévez.
No fue un no tajante, ni un rechazo contundente, «hay que dejar de discutir en base a diferencias históricas» expresó la referente de Cristina Fernández de Kirchner, «hay que generar respuestas a través de políticas públicas», agregó; lo que en términos políticos se parece mucho a un si, la respuesta a la pregunta de la periodista Vilma Ripoll en el programa Voz y Voto de Canal 12.
La otra pregunta habría que dirigirla a Martín Llaryora, al peronismo de Córdoba y al resto de las fuerzas que integran Hacemos Unidos por Córdoba, si están dispuestos a que el kirchnerismo de Córdoba se sume a la construcción del cordobesismo, la respuesta no debe ser sencilla.
Y también habría que preguntarle al legislador provincial Federico Alesandri, que comparte la pertenencia política con Estévez y que viene siendo un férreo opositor al cordobesismo oficialista en la legislatura provincial; así como a los referentes del massimo en la provincia o a los otros espacios kirchneristas, que son varios.
Lo de Estévez llama la atención por impensado, aunque en el análisis del marco político actual pueda comenzar a cobrar sentido; sin embargo la mera idea resulta muy difícil para muchos, porque la misma dirigente es la cara de un sector de la política que, hasta ayer, se ubicó en las antípodas del cordobesismo, y el cambio repentino es complicado de digerir.

