Lo primero que hizo Martín Llaryora cuando tomó el micrófono para festejar el triunfo de Daniel Passerini fue agradecer a Rodrigo De Loredo por reconocer la derrota democráticamente, como no lo hizo Luis Juez.
A partir de ahí se mostró muy eufórico resaltando que este triunfo fue «el grito de Córdoba», destacando de esta manera que el cordobés supo reconocer en estas elecciones la genuina representación de los intereses de la ciudad y de la provincia por sobre los intereses unitarios representados por Juntos por el Cambio.
Y quizás se podrá decir sin temor a equivocarse que este fue el discurso fundacional de un Martín Llaryora definitivamente estadista, con un mensaje nacional, «el grito de Córdoba» dijo y agregó, «no vamos a esperar más los liderazgos nacionales, vamos a construir los liderazgos propios», a continuación desplegó los detalles de las injusticias que vive el interior del país en materia tributaria, de políticas económicas y sociales y reclamó por el voto para Juan Schiaretti, candidato a Presidente en las próximas PASO el próximo 13 de Agosto.
Así Martín Llaryora, en el más descarnado de sus discursos, con un hilo de voz, convirtió el triunfo de Daniel Passerini en la ciudad de Córdoba, en el gran logró del «partido cordobés», como él llama a la construcción que encabeza desde Hacemos Unidos por Córdoba, y destacó en cada una de sus palabras el reconocimiento de los cordobeses y también la nueva era que se viene a partir de esta confirmación, «gracias por lo que han hecho, ustedes son parte de nuestra historia», dijo Martín Llaryora dirigiéndose a todos los cordobeses.
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