La Unión Cívica Radical de Córdoba está atravesando un proceso complicado, a eso lo conocen todos los que están en política, no es novedad; las rencillas internas han hecho mucho daño, sobre todo en el interior de la provincia, y la postura final de Rodrigo De Loredo y Marcos Ferrer diciendo que no iban a trabajar para el candidato de su lista, Ramón Mestre, sólo vino a complicar mucho más el panorama; como conclusión, la manera más extendida de canalizar el impacto que van adoptando los dirigentes es la de una suerte de prescindencia con un fuerte desgano como común denominador.
Basta verlo en las fotos que llegan a esta redacción de los distintos encuentros proselitistas que se celebran tanto en el interior como en la ciudad de Córdoba, sin ir más lejos, ayer llegaban imágenes de una reunión en un comité de la seccional 11 de Capital donde no se veían a más de veinte personas; y situaciones similares se observan en las reuniones que se organizan en el marco de la campaña en distintas localidades del interior.
Pero además lo que terminó de provocar un impacto profundo fue el encuentro que este lunes mantuvieron más de 130 Intendentes y Jefes Comunales radicales con la lista de Provincias Unidas, en un acto encabezado por Juan Schiaretti y el Gobernador Martín Llaryora. En esa reunión fueron muchos los dirigentes de la UCR del interior provincial que le dijeron a Política Córdoba Verdad que llegaban dispuestos a apoyar la participación en la lista del Intendente de Tanti, Emiliano Paredes, y a refrendar el acuerdo que vienen compartiendo con el gobierno provincial de la construcción de un proyecto común que represente las verdaderas preocupaciones de esta parte del país. No fueron pocos también los que señalaron su participación a partir de la presencia de gobernadores radicales, como Maximiliano Pullaro, en Provincias Unidas, con el mismo espiritu que se congrega y crece el cordobesismo.
La notable presencia de radicales con Schiaretti y Llaryora no pasó desapercibida en los foros que los militantes de la UCR comparten en toda la provincia, incluso con fotos reconociendo a sus referentes, porque no fueron pocos los responsables departamentales de la UCR que estuvieron en el encuentro; y se podría sintetizar que la emoción más común que trasuntaban los cruces boina blanca fue la de desesperanza.
Por eso la primera conclusión, apenas en el comienzo de la campaña, es que a Ramón Mestre se le va a hacer cuesta arriba conseguir apoyo militante en un radicalismo cordobés ausente, con la gran mayoría de sus dirigentes que han partido hacia otros rumbos y con muy pocas expectativas de lo que queda en la UCR Córdoba; la esperanza más fuerte que queda es que la Lista 3, como emblema, junto con los logotipos de la UCR, inspiren emocionalmente a sus votantes y le aporten el apoyo que hoy cuesta conseguir de la mayoría de la dirigencia en toda la provincia.

