El presidente Javier Milei presentó este jueves el proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, al que definió como una herramienta clave para evitar que futuros gobiernos financien el gasto público a través de la emisión monetaria. En su discurso, cuestionó el rol histórico de la entidad y sostuvo que durante décadas funcionó como un mecanismo de financiamiento de la política, algo que calificó como un impuesto inflacionario que golpeó el poder adquisitivo de los argentinos.
El mandatario insistió en que la inflación es un fenómeno estrictamente monetario y anunció que la nueva Carta Orgánica restablecerá como misión central del Banco Central la preservación del valor de la moneda, dejando atrás el esquema de objetivos múltiples vigente desde 2012. En ese marco, uno de los puntos más fuertes del proyecto es la prohibición de asistir financieramente al Tesoro nacional, a las provincias y a los municipios, y la restricción a la compra de títulos públicos en el mercado primario, práctica que el Gobierno señala como una de las causas centrales de los desequilibrios económicos de las últimas décadas.
La iniciativa también busca reforzar la independencia institucional del organismo, endureciendo las condiciones para remover a su presidente y a su directorio, además de eliminar las Letras Intransferibles y limitar el reparto de utilidades por la administración de activos del Banco Central. Milei enmarcó esta reforma dentro de un plan económico más amplio que incluye el proyecto de «grillete fiscal» y una futura liberalización del mercado de capitales, presentando todas estas iniciativas como partes interconectadas de una misma estrategia de estabilización monetaria.
El proyecto será enviado al Congreso, donde el oficialismo buscará reunir los apoyos necesarios para su aprobación, en lo que considera una de las reformas económicas más relevantes de su gestión.

