Aparentemente nadie lo tuvo en cuenta, o ninguno de los que podrían haberlo hecho advirtió, que la celebrada e histórica mudanza a la casa propia del nuevo Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba, al nuevo edificio ubicado en la costanera norte, en los predios del viejo mercado de abasto de la ciudad, implicaba un costo importante que iba a necesitar un presupuesto de magnitud que no fue previsto en las cuentas para 2024, por eso, más allá del corte de cintas y de los festejos, hoy el nuevo edificio sólo es utilizado para la realización de las sesiones semanales del cuerpo legislativo municipal, y nada más.
La realidad es que ocurrió lo que pasa con cualquier mudanza, hay que pagar para concretarla y cuando más grande es la casa más es lo que se necesita. En el caso del Concejo Deliberante de la ciudad de Córdoba se estimaron todos los costos para la construcción, pero en esos cálculos se omitieron dos ítems que eran igual de importantes para poder realizar la mudanza; no se previó el mobiliario necesario para el nuevo edificio, comenzando por las desnudas oficinas de los Concejales; y tampoco se tuvo en cuenta el costo de la cesación del contrato de alquiler de las actuales instalaciones del Pasaje Comercio, donde, aunque aparentemente nadie lo mencionó, no sólo se trata de retirarse del lugar sino de dejarlo en la misma situación edilicia que estaba cuando se lo ocupó, como dice cualquier contrato de alquiler, y eso implica desarmar toda la estructura de oficinas y dependencias que se habían construido para el funcionamiento del Concejo, lo que también tiene un costo considerable.
Hay quienes quieren buscar responsabilidades políticas; sin dudas su actual responsable, el Vice intendente Javier Pretto, las tiene por el lugar que ocupa desde el 10 de diciembre del año pasado, aunque quien se encargó del tema hasta ese momento es el actual Intendente de la ciudad, Daniel Passerini; por eso nadie va a hablar demasiado del tema.

