Quienes los conocen aseguran que se mueven como “patrones de estancia” por San Francisco del Chañar, localidad de la que son oriundos los “Eslava”, salvo Gustavo que es de Villa de María del Río Seco. Una familia que ha hecho de la política una verdadera Pyme en la que sus integrantes se van moviendo de lugares pero sin dejar la “teta del estado”. Después del golpe knock out que recibió Marcelo Eslava, que tras veinte años como intendente y al no poder repetir puso a su hijo Federico como candidato y este perdió ante el radical Sebastián Argañaraz, quedó como legislador por el Departamento Sobremonte.
Su otra hija, María Emilia Eslava, también fue legisladora por el mismo departamento que su padre y aunque su paso por la unicameral fue sin pena ni gloria, la habrían premiado con un cargo como directora de un programa del Ministerio de Desarrollo Social para el noroeste cordobés. De Federico no se sabe mucho, dicen que haber perdido las elecciones ante Argañaraz lo dejó muy afectado. Pero antes de esto fue presidente del Concejo Deliberante de la localidad de San Francisco del Chañar y coqueteó con el Kirchnerismo, el Massismo y el Albertismo a punto tal que llegó a ser Director de Vialidad Nacional en Córdoba.
Marcelo Eslava, fue investigado por la justicia de Deán Funes por unas vacas de dudosa procedencia y que según la investigación habrían estado remarcadas, pero la causa fue “archivada”. Tanto el municipio, como el Sanatorio J.J Puente fueron allanados por orden de la fiscal Fabiana Pochettino a raíz de denuncias de “defraudación por circunvención de incapaces reiteradas”, reza la carátula de la causa. También Marcelo Eslava fue denunciado por, aparentemente, haber beneficiado a su esposa certificando 19 años de trabajo en la municipalidad.
Estas son solo algunas de las denuncias que recaen sobre el “clan», que tras la pérdida del poder en el municipio y ubicados en cargos menores, ven con suma preocupación la continuidad de su pyme familiar como la venían sosteniendo hasta el 2023.

