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Mié 22 abril 2026
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Del «Toda gota moja» a un esperanzado «Todos deberían ser mojados al menos por una gota»

La frase, «Toda gota moja», es una especie de mantra expresado por el gobernador Martin Llaryora y adoptada por muchos dirigentes cordobeses para asegurar que cada acción llevada adelante suma, aporta progreso y resultados positivos hacia adelante; y al mismo tiempo es utilizada como una especie de consuelo para justificar que, aunque lo logrado no sea lo absoluto, el total de los esperado, al menos cubre en parte las expectativas y debe ser suficiente por el momento. 

La expresión aplicada a la gestión, o a las gestiones cuando se trata de las distintas experiencias municipales, viene logrando aportar conclusiones positivas de las acciones de gobierno, sobre todo en un contexto de profunda crisis para todos los gobiernos provinciales y municipales absolutamente descapitalizados y despresupuestados por un gobierno nacional que, desde que asumió Javier Milei, los dejó sin recursos. 

Donde ha comenzado a ser insuficiente la expresión es en el ámbito de la política, específicamente hablando. Ocurre que cuando asumieron las nuevas gestiones todo era positivo y el «Toda gota moja» era una expresión de conformidad ante la certeza de que en el futuro todo sería más y mejor; sin embargo, transcurrido un año, no son pocos los dirigentes que comienzan a levantar los hombros y a agregar otras expresiones como: «es lo que hay», o «ya vendrán tiempos mejores», en señal de que lo que tienen es insuficiente y de que sus expectativas ya no son las mejores. 

Hay quienes entienden que la austeridad llegó para quedarse, que los tiempos han cambiado y que son las nuevas formas de la política; el problema pareciera ser que eso se comprende mucho más fácilmente desde adentro, mientras que los que pugnan por un lugar bajo el sol siguen con sus demandas al estilo tradicional, y entonces se hace difícil conformarlos. 

En síntesis, parece que el «Toda gota moja» ha dejado de ser un concepto absoluto, depende de quién lo diga, a quién moje y cuánto necesite ser mojado, el mojado; todo esto sin olvidar a los que no son mojados ni siquiera por una gota; quizás la frase más apropiada podría ser «Todos deberían ser mojados al menos por una gota».

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