Un proyecto de ley presentado en la Legislatura de Córdoba por el legislador Gerardo Grosso toma como referencia el nuevo Régimen Electoral de La Calera y propone que solo la cruz o el tilde sean marcas válidas para votar, un golpe directo al voto «marcado» y a la compra de votos.
La Calera vuelve a marcar agenda en materia de transparencia electoral. El proyecto de ley presentado en la Legislatura de la Provincia de Córdoba por el legislador Gerardo Grosso, propone modificar el Código Electoral Provincial (Ley 9571) replicando uno de los puntos centrales del moderno Régimen Electoral Municipal que la ciudad aprobó recientemente por iniciativa del intendente Fernando Rambaldi.
Una reforma histórica que nació en La Calera
En mayo de este año, el Concejo Deliberante de La Calera sancionó un nuevo Régimen Electoral que instaló por primera vez en la historia de la ciudad la Boleta Única de Sufragio (BUS), una herramienta que constituye un golpe directo al fraude electoral: evita la compra de votos, la entrega de boletas falsas, el robo de boletas, el voto en cadena y el fraude en la impresión de boletas, además de reducir el uso de papel y los costos de cada elección.
Pero la reforma calerense fue mucho más allá de la boleta.
La ordenanza estableció la profesionalización e independencia de la Junta Electoral, con mecanismos de selección de personal judicial capacitado en la materia; reguló la publicidad en la vía pública, limitándola a los espacios habilitados para terminar con prácticas que se adueñan ilegalmente de espacios públicos y privados; y ordenó el traslado de electores para prevenir prácticas clientelares o de coacción sobre los votantes, en línea con lo que hacen la mayoría de los países del mundo.
Y en su artículo 26 incorporó una innovación clave: solo son válidos los votos marcados con una cruz o un tilde, sin admitir ningún otro símbolo. Es exactamente esta disposición la que ahora se busca llevar a toda la provincia.
De qué se trata el proyecto provincial
El proyecto del legislador Grosso propone modificar los artículos 53, 113 y 122 del Código Electoral Provincial para establecer que la voluntad del elector solo pueda expresarse mediante una cruz o un tilde, realizados con tinta azul o negra, dentro de los casilleros de la Boleta Única. Cualquier otro símbolo, inscripción, leyenda o color de tinta convierte el voto en nulo.
¿Por qué es importante esta precisión que puede parecer un detalle técnico? Porque cierra la puerta a una de las maniobras más sofisticadas de manipulación electoral: el voto «marcado». Si un puntero pide, a cambio de un beneficio, que el elector marque su voto con sus iniciales, con un número o con algún símbolo reconocible, puede luego verificar en el escrutinio que ese voto efectivamente se emitió, controlando así la compra de votos. Al restringir la validez del sufragio exclusivamente a la cruz o el tilde, esa posibilidad de control desaparece y el voto vuelve a ser lo que debe ser: secreto y libre.
Como sostienen los fundamentos del proyecto, la libertad y el secreto del voto están notoriamente ligados: quien teme las consecuencias de su voto si este llega a conocimiento de terceros, no vota libremente, y una voluntad viciada no refleja la voluntad popular en la representación política.
Un modelo que se expande
Que la Legislatura de Córdoba tome como referencia una solución nacida en La Calera confirma el camino recorrido por la ciudad, que en pocos años y gracias a la decisión política del intendente Fernando Rambaldi pasó de ser señalada como sinónimo de fraude electoral —tras el escándalo de los fallecidos que votaban, denunciado por la propia gestión ante la Justicia Federal— a convertirse en referente provincial y nacional en mecanismos de prevención y transparencia electoral.
La Calera dio el primer paso. Hoy, esa experiencia puede convertirse en ley para todos los cordobeses, consolidando elecciones más libres, más secretas y más transparentes en toda la provincia.

