El cierre “preventivo” de todos los polideportivos sociales de la provincia de Córdoba, a raíz de los graves hechos ocurridos en Barrio Los Álamos de la Capital y en Miramar de Ansenuza, ordenados por el Ejecutivo Provincial, destapó una serie de reclamos que los intendentes venían realizando y que, según le confiaron a Política Córdoba Verdad, no fueron escuchados.
“Les dijimos en varias oportunidades que nos permitan controlar el proceso con nuestra gente, más la de ellos, porque sabemos cómo son algunas empresas constructoras”, le confió un mandatario local en off a nuestro medio. Los Intendentes, no menos de quince que hablaron con PCV y otros tantos que fueron consultados por nuestra redacción, coincidieron en lo mismo: “no nos permitieron controlar con nuestros arquitectos e ingenieros”.
El malestar no solo pasa por ahí, también porque estos espacios representan un lugar de esparcimiento y encuentro de las comunidades y hoy están en absoluta desolación. También resaltaron que es poca la información que tienen sobre cuándo se van a realizar los controles para la rehabilitación o lo que tenga que pasar. “Tenemos que sacar turno con los de infraestructura de la Provincia y vaya a saber cuándo se les ocurre ir”, resaltó un jefe comunal.

