La Provincia de Córdoba decidió avanzar con un proyecto de ley para prohibir los naranjitas ilegales y los limpiavidrios en todo el territorio provincial, en una jugada política que combina seguridad, ordenamiento del espacio público y un delicado equilibrio con la autonomía de los municipios.
La definición surgió tras una reunión de trabajo encabezada por el oficialismo provincial junto a la vicegobernadora Myrian Prunotto, el intendente capitalino Daniel Passerini y el legislador Juan Manuel Llamosas, actual presidente de la Comisión de Seguridad de la Unicameral, además de ministros y funcionarios del área de Seguridad.
Según se informó, la idea es establecer un criterio general para toda la provincia: donde la actividad no esté autorizada, quedará prohibida; y donde sí se permita, cada municipio deberá implementar un sistema formal de registro, identificación y control. El mensaje político es claro: la Provincia quiere poner reglas comunes, pero sin asumir un avance directo sobre las competencias locales.
La Provincia busca mostrar firmeza frente a una problemática que genera quejas en distintas ciudades, pero al mismo tiempo evita cargar con el costo total de una prohibición uniforme y traslada parte de la definición a cada intendencia.

