Argentina se ubica en el primer lugar de América Latina en materia de morosidad crediticia, con un 7,3% de su cartera en situación irregular, más del doble del promedio regional que ronda el 2,78%, según un informe de la Federación Latinoamericana de Bancos. Lo llamativo es que este dato convive con el nivel de crédito más bajo de la región en relación al PBI: apenas 14,3%, frente a un promedio latinoamericano de 47,3%. Es decir, el país presta mucho menos que sus vecinos pero registra, proporcionalmente, más deudores en problemas.
La tendencia regional también viene en alza: la cartera vencida en América Latina creció un 10% respecto de diciembre de 2025 y llegó a marzo de 2026 cerca de los 104.621 millones de dólares. Aun así, la diferencia de Argentina con los países de menor morosidad, como Uruguay y El Salvador, es amplia, y también supera a Brasil y Colombia, que la siguen en el ranking regional. A esto se suma un bajo nivel de cobertura bancaria para afrontar esas pérdidas, del 84%, uno de los más bajos de la región. De los préstamos irregulares, que suman 14 billones de pesos, la mayor parte corresponde al sistema bancario tradicional, mientras que el resto se reparte entre fintech y otros proveedores no bancarios.

