15.3 C
Córdoba
Jue 27 agosto 2026
InicioColumna de opiniónAutopsia de un suicidio político en Río Segundo

Autopsia de un suicidio político en Río Segundo

En el manual básico de la política cordobesa hay una regla no escrita pero inquebrantable: las internas se resuelven puertas adentro y, bajo ninguna circunstancia, se entrega el territorio al adversario. En Río Segundo, el oficialismo decidió dinamitar ese principio con una eficacia asombrosa.

La guerra abierta entre el intendente Darío Chesta y el presidente del Concejo Deliberante, Ricardo Granja, ya no es un mero choque de egos; es una implosión que amenaza con borrar la hegemonía del peronismo local y alterar los equilibrios en el Centro Cívico.

La judicialización del conflicto
Representa el peor desenlace para el armado de Hacemos Unidos por Córdoba. Cuando las diferencias se trasladan a los estrados de una Fiscalía de Instrucción —con denuncias cruzadas por fondos públicos y gastos con tarjetas corporativas—, el oficialismo no solo pierde la agenda pública: pierde la autoridad moral ante el electorado.

Las jugadas de fondo:
🔹 Ricardo Granja: Su cálculo político rozó la miopía estratégica. Apalancarse en la oposición legislativa para acorralar a Chesta activó un contragolpe judicial letal que dinamitó su principal activo: ser el heredero natural del proyecto local. El interinato, que debió ser su vidriera de gestión, quedó reducido a sospechas contables y compras de indumentaria con fondos públicos.
🔹 Darío Chesta: Optó por la doctrina de la tierra arrasada. Al radicar la denuncia penal contra su propio sucesor, demostró autoridad interna, pero a costa de dejar al peronismo local sin plan de sucesión y con el sello de la sospecha estampado en la administración municipal.

El impacto en el tablero electoral:
▪️ Oposición en bandeja: La fragmentación oficialista revitaliza a radicales, libertarios y vecinalistas, a quienes hoy les basta con observar cómo el poder de turno se devora a sí mismo.
▪️ El costo para el Panal: En Córdoba capital se encendieron las luces rojas. La pérdida de control en la ciudad con más habitantes del departamento obliga a la conducción provincial a intervenir para evitar un efecto contagio.

Cuando la política municipal reemplaza el diálogo por expedientes penales y el proyecto colectivo por la mezquindad individual, rara vez hay ganadores dentro del mismo bando. Chesta y Granja libran una batalla donde el daño es mutuo, pero el costo final lo pagará el oficialismo en las urnas y la oposición se relame.

El original de este artículo pertenece a Ruta 9 Noticias

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Most Popular

Recent Comments