Este jueves el Concejo Deliberante de la ciudad de Villa María decide si le concede, o no, una nueva licencia como Intendente a Martín Gill, el actual Secretario de Obras Públicas de la nación.
En la teoría debería ser un trámite ya solucionado previamente, sin embargo no es así, o el propio Martín Gill no lo ha dado a conocer, y por eso hoy todos los peronistas, en Córdoba y en Buenos Aires, miran a Villa María, quieren conocer qué sucederá.
Parece muy improbable que el poderoso Secretario de Obras Públicas no pueda solucionar el tema para continuar en el cargo que tantas satisfacciones le da, a él y al Frente de Todos de Córdoba y nacional, y sin embargo parece que no es tan fácil.
Algunos, los más mal pensados, dicen que sólo es una estrategia del villamariense para ganar unos días más de tiempo antes de decidir su candidatura a primer diputado nacional del Frente de Todos de Córdoba, un tema urticante porque a Gill no lo convence, aunque se lo piden a gritos desde el gobierno nacional pero también en Córdoba, muchos de sus pares, Intendentes peronistas del Frente de todos y también diferentes dirigentes; el Intendente en licencia en cambio piensa que no es su momento para candidaturas y que su mejor rol debería seguir siendo el de Secretario de Obras Públicas de la nación, con todo el despliegue que eso implica.
Sin embargo el tema de la Intendencia no es tan simple, Gill no tiene los votos propios en el Concejo Deliberante para que le aprueben la licencia y para lograrlo debe acordar con otros sectores, el más posible es el de Eduardo Accastello, el Ministro de Industria, Comercio y Minería del gobierno de la provincia de Córdoba; pero acordar con Accastello significa concederle a su adversario local favores políticos desconocidos para el gran público, al mismo tiempo que significa llegar a un acuerdo con un hombre del gobernador Schiaretti, la otra parte del peronismo de córdoba con la que deberá competir en estas elecciones; y de nuevo ese acuerdo, de ocurrir, deberá tener alcances inconfesables para muchos.
En tiempos electorales los acuerdos entre sectores se hacen más complicados, y la concesión de Schiaretti y Acastello a Martín Gill de la continuidad en su cargo nacional, sabiendo que será plataforma de campaña en contra de sus propios candidatos indudablemente no tendrá un costo menor para el Secretario de Obras Públicas.
Algunos allegados al Secretario nacional cuentan que a horas de la definición todavía no hay una decisión, y eso los lleva a temer la posibilidad de que Martín Gill estuviera considerando volver a la Intendencia de Villa María y desde ahí recalcular su derrotero político hacia la gobernación en 2023, su mayor objetivo.
Se trata de horas, pero horas intensas donde se tomarán definiciones importantes.

