Está en Córdoba Elisa «Lilita» Carrió, «visitando» a Juntos por el Cambio, entre otras actividades, la mayoría desconocidas, con un importante paseo por algunos medios de comunicación.
Entre otros contactos periodísticos estuvo en el programa Voz y Voto que conducen Federico Gianmaría y Florencia Ripoll haciendo proselitismo, por supuesto, y autobombo, como es su costumbre. Al margen de la cuestión política Carrió vino esmerada en mostrar una imagen diferente a la última que dejó cuando estuvo en la provincia y se la vio muy nervioso y por momentos desencajada, automedicándose en exceso; esta vez la fundadora de JxC eligió mostrarse relajada y locuaz, al punto que inició la entrevista con un chiste que desacomodó a los conductores por la visceralidad, parece que a Lilita le causó un importante impacto físico el conductor masculino, Federico Gianmaría, de quién hizo un comentario diciéndole que «detrás de un buen paquete puede haber una cosa vacía», y agregó «tiene buen paquete ¿o no?», obviamente nadie quiso profundizar en el tema y rápidamente se dio vuelta la página tapando la sexual y desubicada observación con un manto de piedad.
Luego hizo sus habituales diagnósticos de situación como si ella no fuese protagonista de la política argentina de los últimos veinte años, que todo los argentinos conocen, y también se refirió en varias ocasiones a la cuestión política de la provincia de Córdoba donde tuvo más de un comentario de carácter proselitista en favor de su coalición, lo cual por supuesto tampoco sorprende a nadie.
Lo que realmente llamó la atención, y de muy mala manera, es el ninguneo al que sometió al Diputado nacional Rodrigo De Loredo, como si esa fuese la principal misión con la que vino a la provincia; primero por el sólo hecho de ser un Diputado nacional de su alianza política, la que ella fundó, y se supone que por una cuestión de responsabilidad política debería conocer a sus Diputados, pero segundo porque es el radical que mejor imagen tiene en la provincia de Córdoba y además uno de los posibles candidatos a gobernador de la provincia, y hay que decirlo nuevamente, por su organización política, algo que también se supone que debería conocer.
Sin embargo Elisa «Lilita» Carrió eligió referirse a De Loredo en el comienzo de la entrevista diciendo «el otro que no se cómo se llama», y luego agregó «Laredo», quizás haciendo alusión a una vieja serie western de cuando ella era niña; pero el maltrato que Carrió vino a propinarle a De Loredo no terminó ahí, porque promediando la entrevista volvió a referirse a él diciendo «no le conozco la cara, se que es amigo de ‘Grego’ (en alusión a Gregorio Fernández Maqueda, su representante en Córdoba)»; y después siguió, dijo que el cordobés no se tiene que ofender con su actitud sino que «se tiene que sentir orgulloso porque ellos no reconocen a los viejos».
Después, al estilo de Carrió, la conversación divagó hacia otro párrafo de autobombo y no volvió a hablar de Rodrigo De Loredo; pero lo cierto es que en política nada es casual y nada se dice porque si, o por error, menos aún de una experimentada dirigente con tantos años de trayectoria; si Carrió dijo lo que dijo es por alguna razón que ella conoce muy bien pero que se guardó de explicitar, el tiempo dirá la magnitud del daño que causó.

