A la hora de buscar un título para este relato son varias las frases acuñadas que podrían funcionar, «no los une el amor sino el espanto», “Los peronistas somos como los gatos. Parece que nos estamos peleando y en realidad nos estamos reproduciendo”, «Para un peronista no hay nada mejor que otro peronista» etc, etc.
Lo que queremos contar es que esta interna del peronismo de Córdoba, que va a terminar como ejemplo de unidad y de alineación detrás de un proyecto, en realidad tiene sus claroscuros, que vamos a contar con generalidades y sin hacer nombres propios, como la actualidad aconseja.
Antes de entrar en tema es necesario decir también que lo que pasa en el PJ no es diferente a lo que ocurre en los otros partidos, en todos lados se cuecen habas y los trapitos no se ventilan al sol.
El tema es que el peronismo de Córdoba llegará uniforme, casi en su totalidad, a sus elecciones internas de marzo, alineado bajo la consigna Schiaretti Conducción, Llaryora gobernador; y eso es lo más importante para el peronismo hoy, porque los peronistas de Córdoba entendieron que la amenaza de una oposición fuerte en Córdoba para 2023 es real y que va a dar una dura batalla que hay que enfrentar, y que si a ese enfrentamiento no se va unido se corre serio riesgo de perder.
Sin embargo es nuestra obligación contar que, como ya se sabe, nada es lo que parece, de hecho, con sólo detener la mirada en lo que los periodista venimos contando sobre el desarrollo de esta interna no es difícil colegir la realidad.
Si se analiza seriamente, nadie va a creer a pie juntillas que los divididos se unieron, que los peleados se amigaron y que los que se desconocían ahora se reconocen, como dice uno de las frases que no usamos para título, «no los une el amor sino el espanto», y, como si dice el título de este artículo, «para un peronista no hay nada mejor que otro peronista!.
Y con esto queremos decir, y es lo que estamos contando, que en departamentos, o en localidades, donde antes había dos líderes que no se podían ni ver, siguen sin poderse ver, rellenen ustedes con nombres los puntos suspensivos; y que en otros lugares donde algunos más jóvenes querían desconocer a los más antiguos la cosa sigue más o menos igual, acá también pongan ustedes los nombres, y que los problemas de familia siguen, y las diferencias siguen, y que las viejas traiciones no se olvidan.
Sin embargo, a esto también hay que destacarlo, es que más allá de que las expectativas personales y las disputas por los espacios, solapadas en esta interna, siguen existiendo, igual que los viejos rencores, la campaña sirvió para aclararle el panorama a varios; porque hasta acá eran pocos los que tenían en claro qué es lo que verdaderamente se juega en esta interna, Juan Schiaretti y Martín Llaryora entre esos pocos, y a partir de ahora son muchos más los que entendieron que para ganar hay que estar unidos y que esa unidad tiene que ser palpable y los cordobeses tienen que verla.
Lamentablemente algunos no lo entienden todavía y piensan seguir con la disputa interna apenas puedan, apenas les suelten la cadena.
Y el último párrafo es para Capital; la ciudad de Córdoba es el territorio donde más tapada está la interna hacia afuera, sin embargo es donde más recrudeció, de hecho por estas horas continúa; en Córdoba Capital los Schiarettismos, Llaryorismos, Delasotismos y Viguismos aparecen en cada circuito, en cada subcircuito, en cada seccional, todos los días, todo el tiempo, a cada rato, hay mil anécdotas de cómo unos avanzaron sobre otros en tal o cual seccional, de cómo unos recibieron la orden de no confrontar, de cómo otros tiene el ok pero solapadamente; sin embargo nada de eso se dirá y el primero de marzo los peronistas de Córdoba podrán mostrar un partido unido, fuerte, preparado para dar las peleas electorales, y el 27 de marzo a la noche los cordobeses verán un peronismo fuerte, todos juntos hacia 2023, cumpliendo la visión de Schiaretti y de Llaryora, para volver a ganar; después se verá cómo se acomoda todo.

