Es conocido que Juan Schiaretti habitualmente no es muy proclive a realizar cambios de gabinete, y muchos menos luego de una elección, salvo que sean estrictamente necesarios.
En esta elección no hubo ministros que fueran candidatos con expectativas de ingresar, el único ministro candidato en la lista de Hacemos por Córdoba era Eduardo Accastello en el tramo de Senadores nacionales, pero era sabido que no tenía posibilidades de ingresar y de todos modos finalmente logró una buena elección. Así que no hay ninguno que se tenga que ir para ocupar una banca.
Sin embargo, y hablando de necesidades, hay un hombre de confianza de Schiaretti (y más aún de confianza de Alejandra Vigo) que termina su mandato como Diputado nacional en diciembre y genera la «necesidad» de darle un espacio, se trata de Paulo Cassinerio, hoy uno de los hombres más importantes de Hacemos por Córdoba para el cual estaría previsto el Ministerio de Desarrollo Social en reemplazo de Carlos Massei; se cree que ese lugar es acorde por su perfil más territorial, y al mismo tiempo ese ministerio tiene una consideración política importante que, en caso de una buena gestión, lo puede posicionar de manera expectante de cara a 2023.
En caso de que finalmente Paulo Cassinerio llega a Desarrollo Social, el actual responsable del área, Carlos Massei, podría volver al Ministerio de Gobierno en reemplazo de Facundo Torres, para desarrollar un rol más político y empezar a marcar la cancha a los intendentes que estuvieron con el Frente de Todos, Massei llegaría a Gobierno para ordenar a esos intendentes que jugaron con Gill y Caserio, y también tendría la misión de armar candidaturas a intendentes para el 2023 en los lugares donde Hacemos por Córdoba no tiene proyectos de dirigentes fuertes y también teniendo en cuenta la posibilidad de la masiva salida de intendentes que ya no podrán repetir mandato.
Siguiendo este hilo de cambios, el actual Ministro de Gobierno Facundo Torres, que finalmente logra una gestión decorosa, podría ocupar el lugar de alguno de los viejos ministros que ya no necesitan ser ministros y están con ganas de un retirarse; en ese caso Torres podría ocupar un lugar, por ejemplo, en Obras Públicas.
Además, a la hora de considerar este último punto, hay que agregar la perspectiva de que, si Juan Schiaretti finalmente define lanzarse en su proyecto nacional va a necesitar conformar un equipo con gente de su extrema confianza, y son varios los hombres del actual gabinete provincial que reúnen ese requisito y que no podrían hacer la doble función.
En este sentido de posibles cambios en el gabinete de Juan Schiaretti resta decir que algunos nombres que sonaban con posibilidad de arribar a la mesa grande desde el interior provincial antes de las elecciones, ya sea en nombre propio o de agrupaciones internas donde se alinean, ya no llegarían amén de su no del todo satisfactorio desempeño electoral; y también que algunos funcionarios de segunda línea en el gobierno provincial, también en relación a su desempeño en las elecciones, es posible que tengan sus días contados.

