Villa Allende se convirtió este lunes en la primera ciudad del país en implementar el cierre nocturno de calles mediante portones como política estatal de seguridad. La medida, enmarcada en el Programa integral de prevención del delito y seguridad vecinal aprobado por ordenanza en mayo de 2025, apunta a reducir los delitos contra la propiedad, que según datos oficiales se concentran en un 65% durante el horario nocturno.
El municipio destinó una inversión de 107 millones de pesos para la compra de las estructuras y otros 80 millones para su instalación, en una primera etapa piloto que alcanza a los barrios Lomas Sur y Pan de Azúcar, con 13 cerramientos distribuidos en puntos estratégicos. Los portones permanecerán cerrados con candado entre las 22 y las 6 horas, y será personal municipal de Seguridad Ciudadana el encargado de abrirlos y cerrarlos diariamente.
Las estructuras, de chapa reforzada y tres metros de altura, cuentan con paso peatonal adaptado, iluminación solar y cartelería identificatoria. Desde el municipio remarcaron que no se trata de un esquema de barrio cerrado: no habrá control de personas ni de patentes, y los accesos viales principales quedarán abiertos durante toda la noche. Para emergencias, bomberos voluntarios y la Policía de la provincia cuentan con copias de las llaves.
La implementación no estuvo exenta de conflicto. El municipio había habilitado un Registro de Oposición vecinal, a través del sistema CiDi o de forma presencial, que preveía frenar la medida si más del 40% de los vecinos de un barrio la rechazaba, umbral que no se alcanzó en ninguno de los dos barrios piloto. Aun así, un grupo de vecinos autoconvocados presentó un amparo colectivo ante la Justicia, cuestionando la restricción a la libre circulación y denunciando fallas en el propio mecanismo de oposición. El reclamo fue rechazado en primera instancia, pero los vecinos apelaron ante el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba, que todavía no resolvió sobre el fondo del planteo.
El intendente Pablo Cornet reconoció que los portones no alcanzan por sí solos y que el operativo se complementa con 40 cámaras domo, lectores de patentes y alarmas conectadas. La experiencia es seguida de cerca por otros intendentes de la provincia, mientras el municipio ya proyecta una segunda etapa de cerramientos en los barrios La Cruz, La Amalia, Jardín Epicuro, San Alfonso, El Ceibo y Villa Allende Parque, sujeta a los resultados que arroje el monitoreo de los próximos seis meses.

