Directivos de clínicas privadas de Río Cuarto, nucleados en la Agrupación de Empresas Sanatoriales (AESA), mantuvieron un encuentro con la conducción local de PAMI para plantear la crisis financiera que atraviesa el sistema prestador de la ciudad. Según explicaron, los aranceles que reconoce la obra social quedaron muy por detrás de la inflación del sector, que en los últimos dos años y medio acumuló entre un 170 y un 180 por ciento, mientras que los ajustes dispuestos por PAMI en ese mismo período no llegaron a cubrir ni un tercio de ese incremento.
Desde AESA remarcaron además que PAMI modificó las reglas de funcionamiento del sistema sin brindar precisiones claras sobre la cantidad de prestaciones asignadas a cada institución en áreas como imágenes, cardiología y gastroenterología, lo que genera incertidumbre a la hora de planificar la atención. A esto se suman pagos fraccionados, con demoras de hasta 90 días, y descuentos que se aplican meses después de realizadas las prácticas, sin justificaciones claras.
Como consecuencia de este panorama, las clínicas indicaron que debieron establecer límites en la cantidad de atenciones y priorizar las urgencias por sobre las prácticas preventivas. Desde el sector advirtieron que, de no modificarse la relación entre los aranceles de PAMI y la inflación real del sector, la atención de los jubilados y jubiladas de la ciudad quedará cada vez más comprometida.

