A diez días de las elecciones para elegir Diputados nacionales la campaña entra en su etapa final donde los candidatos, y sus estructuras, hacen el máximo de los esfuerzos por captar el voto de los cordobeses; en ese marco, y ante la evidencia de la fuerte caída del voto de La Libertad Avanza, el presidente Milei ha dejado de ser el desconocido disruptivo y sus candidatos provinciales son prácticamente inexistentes, la gran disputa es quien puede destronar al partido del presidente y todo indica que el segundo lugar, con posibilidades de ser primero, se dirime entre fuerzas peronistas.
En realidad la lógica más pura indica que será Juan Schiaretti, y su lista Provincias Unidas, el oponente más fuerte de LLA en Córdoba, su condición de oficialismo provincial, la imagen del ex gobernador y el trabajo militante de sus principales candidatos así lo indica, hasta ahí el relato oficial; sin embargo lo que no es del todo cierto en la versión del oficialismo cordobés es que sea Provincias Unidas el adversario con que disputa la supremacía política en el país; si en cambio es más apropiado decir que a nivel nacional la lista de los gobernadores tendrá un resultado exiguo, que difícilmente se aproxime al 10%, lo cual no es un mal debut pero si un indicativo de que les falta mucho camino por recorrer si de verdad quieren ser opción en 2027.
El otro escollo que le apareció al oficialismo en Córdoba se llama Natalia De la Sota, la hija del ex gobernador ha sabido aprovechar su apellido en esta campaña y ha demostrado que el delasotismo no solamente está vivo sino que también militando; el crecimiento político de la diputada nacional, que deberá ser refrendado en las urnas el próximo 26 para demostrar que es verdadero, viene a plantar una inesperada segunda posición en una también inesperada interna en el peronismo cordobés, y la trascendencia de este paso también se apoya en su significancia para 2027.
El tema es que si De la Sota logra plantar bandera en la inminente elección, no solo será nuevamente Diputada nacional sino que podrá reclamar jinetas de liderazgo peronista en Córdoba, algo que dificilmente Llaryora y Schiaretti estén dispuestos a concederle por las buenas, y la cuestión de fondo de esto es que el, o la, que llegue cómo líder peronista a 2027 en Córdoba, o al menos tenga dos cifras de porcentaje de votos para mostrar, podrá sentarse a discutir con el resto del peronismo del país, instalándose nacionalmente y relegando al plano provincial al que no lo haga.
Estos diez días serán cruciales en Córdoba y el desarrollo de la campaña puede cambiarles el futuro a muchos.

