Lo dicen las encuestas, los cordobeses en la calle y se palpa en el ámbito político local; Javier Milei, aunque no tanto como en diciembre, sigue liderando las preferencias populares en la provincia mientras que el peronismo, con Hacemos Unidos por Córdoba y el aggiornado cordobesismo de Martín Llaryora, le pisa los talones, acaparando entre los dos buena parte de las preferencias del electorado de Córdoba.
Con esta convicción tanto llaryoristas como libertarios ya trabajan fortaleciendo sus estructuras provinciales, con especial atención en bastiones como la ciudad de Córdoba, Río Cuarto y Villa María; y en el caso de los seguidores de Milei con la claridad de que más allá del dedo presidencial, será importante consolidad un armado propio que les permita prescindir de ayudas externas para lograr un triunfo que sea propio y puro.
En el caso del peronismo de Córdoba se trata de no perder todo lo logrado hasta el momento, con la buena imagen que los cordobeses tienen de Juan Schiaretti y de Martín Llaryora, aunque ninguno de los dos sea candidato, y aunque todavía no esté definido qué hará el ex gobernador, es seguro que ámbos tendrán un rol estelar en la campaña; el peronismo quiere salir primero en Córdoba en las elecciones para Diputados de 2025 y ahí está la duda de quién encabezará esa boleta.
En cuanto a los libertarios la convicción es que con el apoyo de Javier Milei tienen muchas posibilidades de salir primeros en la provincia, es más, aseguran que los principales libertarios cordobeses ya tienen el ok presidencial para largar, e incluso que ya habrían tenido una primera cumbre, cafés de por medio, para organizar la campaña.
Todo esto significa que, ganen unos u otros, ambos sectores coinciden en que la elección para Diputados nacionales saldrá cinco a cuatro, lo que en otros términos significan que no habrá una tercera fuerza con votos suficientes para lograr un Diputado nacional, lo que a su vez implica que, con esta expectativa, Rodrigo De Loredo, o un dirigente juecista, quedarían afuera de esa compulsa.
Este resultado sería muy duro para los referentes opositores ya que los condenaría a una decadencia terminal imaginando 2027, y esta es la perspectiva que anima a peronistas y libertarios a profundizar esa intención; mientras el espanto desespera a los presuntos condenados a acelerar para encontrar caminos que los aleje de ese oscuro futuro.
Por supuesto que radicales y juecistas reniegan de esta posibilidad, mientras aseguran que lo más posible es que formen parte de una nueva versión de JxC, con la inclusión de LLA, pero todas son versiones que por ahora no superan el plano de las esperanzas individuales.

