La legisladora provincial María del Rosario Acevedo falleció tras atravesar un largo proceso oncológico.
“Charito”, como todos la conocían con afecto en todo el ámbito de la política provincial, era una de las mujeres más cercanas al gobernador Martín Llaryora, fue su secretaria durante la gestión municipal de la ciudad de Córdoba y era la legisladora provincial más cercana al mandatario.
Acevedo había pasado por varios períodos de licencia en la legislatua provincial durane su dolencia y su muerte provoca un profundo pesar dentro del oficialismo provincial, además de expresiones de reconocimiento desde la oposición.
«Charito» Acevedo había nacido el 4 de julio de 1971 en Obispo Trejo, localidad del departamento Río Primero con la que mantuvo un fuerte vínculo durante toda su trayectoria política y social.
En su perfil institucional de la Legislatura se presentaba, precisamente, a partir de ese origen. “Soy, con orgullo, ‘del interior del interior’. Nací y crecí en la localidad de Obispo Trejo, en el departamento Río Primero”, señalaba.
El saludo final de Maertín Llaryora:
«Con profundo dolor despido a una querida amiga, María del Rosario Acevedo, nuestra querida Charo.
Es muy difícil encontrar palabras para un momento como este. Charo fue una gran amiga, una compañera de tantos años y una colaboradora entrañable que siempre estuvo presente, acompañando con compromiso, generosidad y una enorme calidad humana.
Compartimos muchos años de trabajo, y también una amistad que voy a guardar para siempre. Fue una persona excepcional, de esas que dejan una huella profunda en quienes tuvimos la fortuna de conocerla y compartir el camino con ella.
Quiero abrazar especialmente a su familia, a sus amigos y seres queridos, y acompañar en este momento tan doloroso a gran parte de mi equipo. Muchos conocieron a Charo durante tantos años de trabajo y construyeron con ella una hermosa amistad. Hoy compartimos una tristeza inmensa.
Charito fue legisladora provincial y una dirigente con compromiso social y profundamente comprometida con el progreso del departamento Río Primero y, especialmente, de su querido pueblo Obispo Trejo. A lo largo de su trayectoria asumió distintas responsabilidades públicas con la misma vocación, cercanía y compromiso con su gente.
Fue, ante todo, una mujer de una enorme vocación humana y siempre dispuesta a acompañar a los demás. Una cristiana de profunda fe, comprometida con la Iglesia Católica, valores que abrazó y sostuvo a lo largo de toda su vida.
Ella enfrentó su enfermedad con una fortaleza admirable, dando pelea hasta el final, acompañada por el cariño de su familia, sus amigos y de todos quienes la queríamos.
La vamos a extrañar muchísimo. Que Dios la reciba en su gloria y dé consuelo y fortaleza a todos sus seres queridos».

