Si bien falta tiempo para las elecciones de 2027 y recién comenzarán a asomar definiciones después del mundial de fútbol, aunque las decisiones finales se tomarán más cerca de fin de año y recién se conocerán a prrincipio del año que viene; la idea de volver a tener tres elecciones es la que más se impone en el Panal, igual que en 2023, ganar la provincial para después ir por la local.
En las elecciones de hace dos años en Córdoba también primó el concepto de alejarlas de la nacional, este 2027 sería igual y más exacerbado; como muchos especulan, la fecha más posible sería el mes de abril, de manera de quedar lejos de octubre cuando exista la posibilidad de que el mileísmo pudiera volver a conseguir el triunfo nacional.
Igual que en las anteriores elecciones, cuando se priorizó ganar la provincia para luego ir por la local, en 2027 la de la intendencia podría ser posterior, con fundamentos más que interesantes.
Si el escenario de 2027 fuera como hoy y existiera la posibilidad de que Milei logre su reeleción, la primera idea es evitar ese voto arrastre, adelantar la provincial con el clarísimo criterio de que Córdoba necesita la continuidad de la actual gestión, desplegando todo lo hecho hasta el momento y mostrando las obras en proceso; pero además, con el triunfo provincial en la mano mostrar, en un mensaje más político, que a todos les conviene que el próximo intendente de la ciudad sea del mismo signo político que el gobierno provincial, para facilitar la gestión local que va a necesitar ese fuerte acompañamiento que le puede dar el Panal y que es impensable para todos que pudiera llegar desde la Casa Rosada.
Esto implica que no les dará lo mismo a los posibles candidatos jugar para la intendencia con un Llaryora ganador, la madre de todas las batallas será la elección provincial.

