El gobernador Martín Llaryora tendrá que ingresar, más temprano que tarde, en modo campaña electoral, y para todos los que conocen la política saben que no alcanza con gobernar bien, ni siquiera con mostrar esa buena gestión; la política ers mucho más que eso y las campañas electorales peór aún.
En lo que va del año el gobernador pone su máximo esmero en lograr una buena gestión y sin embargo el resultado no tiene en la gente el impacto esperado; Llaryora busca las mejores acciones de gobierno, recorre la provincia, se esmera en hablar con los cordobeses, pero gobernar es más que eso porque en el medio hay otras circunstancias que podrían resumirse en el recordado «pasaron cosas» de Mauricio Macri.
El marco de la gestión nacional por un lado, sus opositores políticos en la provincia y una serie de impredecibles que ocurren a diario hacen que la gestión de Martín Llaryora no sea vista por los cordobeses con la brillantez que él y sus funcionarios desean.
Y para colmo ahora viene la peor parte en cuanto a imagen en la gente, porque todo lo que hasta el momento opacaba los promocionados logros de la gestión se podrá más intenso, los opositores lo serán aún más y las campañas en su contra en las redes sociales cobrarán intensidad.
Por eso a partir de ahora ya no basta con gobernar bien, con lograr una buena gestión; a partir de ahora la disputa será comunicacional y en las redes sociales, que es lo mismo, y donde hasta ahora el gobierno provincial sigue teniendo una materia pendiente.
Estos días serán determinantes en la búsqueda de las herramientas adecuadas; cómo neutralizar a los haters, cómo superar las fakes, dejare de correr atrás de los opositores para lograr el imperativo de la comunicación política, ser quien instale la agenda, quien defina cuáles son los temas importantes y de qué manera deben ser debatidos; en síntesis, para lograr imponerse en un territorio donde hasta ahora se sigue perdiendo, las redes sociales.
La disputa electoral será intensa y este campo no podrá ser soslayado desde la convicción de que «toda gota moja» y de que todo punto será importante en el conteo final.

