Las internas están en su máxima expresión tanto en el peronismo como en el radicalismo de Córdoba desde hace un tiempo, la disputa por la conducción de ambos partidos suma capítulos casi a diario, y el último es la versión que ubica al radical Juani Negri, como Secretario de Transporte de la Municipalidad de Córdoba.
La primera reacción, tibia, de los principales funcionarios municipales es desmentirlo en off, pero no en on, «yo no tengo nada de eso», «no sabemos de dónde salió» fueron las respuestas más reiteradas de los passerinistas; y en realidad dicen la verdad, porque la versión no salió de la municipalidad, pero si del peronismo, de funcionarios provinciales, secretarios, y también de Negri.
El hijo del experimentado dirigente radical no va a ser funcionario en lo inmediato, sería un costo muy alto a pagar por parte de Daniel Passerini hacia adentro del peronismo, además, si sus funcionarios están diciendo que no saben nada, aunque sea en off, sería grave que eso que no saben ocurriera; sin embargo, el sólo rumor es una magnifica pieza en su género para provocar lo que buscaba, el caos hacia adentro de la UCR y el PJ.
Por el lado de la UCR la difusión de esta versión lo que hace es terminar de debilitar a un Rodrigo De Loredo que viene mal, es el tiro que le faltaba para llegar el fin de semana a Giardino sin nada, y dicen que es el precio de su arrogancia, con tantos correligionarios que dejó golpeados en el camino, Juani Negri uno de los principales.
Y en el peronismo, aunque parezca que no le conviene a nadie, se trata de un movimiento ajedrecístico de un sector muy cercano a Martín Llaryora que trabaja por el cordobesismo, lo que implica ir aplanando todo lo que se pueda las aspiraciones peronistas de conseguir espacios importantes en una construcción donde lo que menos necesita el gobernador y conductor del espacio es a peronistas empoderados; la maquiavélica idea lo que busca es que los compañeros vayan asumiendo que sólo son una parte más, sólo eso.
El problema es que en esta jugada el que queda golpeado es Passerini, porque nadie le avisó, y no alcanza con negarlo.

