Más Radicalismo difundió una declaración política, firmada por Ramón Mestre, en la que se cuestionó la gestión saliente del Comité Provincia de la Unión Cívica Radical de Córdoba, conducido por Marcos Ferrer, a la que calificó como «un ciclo signado por la inacción política, la paralización de los órganos partidarios y el vaciamiento del debate de ideas». El documento sostiene que, ante la renovación de autoridades, la conducción saliente optó por «la desarticulación de las garantías comiciales mínimas antes que someterse al dictamen de las urnas».
El texto también apuntó contra la Junta Electoral Partidaria, a la que acusó de actuar «sin imparcialidad ni independencia» en el proceso electoral interno. Más Radicalismo denunció que ese organismo funcionó como «un dispositivo de proscripción sistemática dirigido a obturar la participación de las líneas internas opositoras», en referencia a las demoras en la entrega de información sobre el padrón de afiliados y a distintos requisitos que consideraron arbitrarios.
Pese a las críticas, la declaración remarcó que el conflicto de fondo excede la disputa por cargos partidarios y apunta a «la preservación de la autonomía histórica de la UCR», frente a lo que consideran un intento de subordinar al partido a alianzas externas. En ese marco, la corriente resolvió desconocer la legitimidad de las autoridades que resulten proclamadas del actual proceso, aunque ratificó su decisión de participar de las elecciones internas previstas para el próximo 20 de septiembre, y convocó a la militancia radical a sumarse a esa jornada.

