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Vie 5 junio 2026
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La interna radical no terminó, tildan a De Loredo de perdedor y piden que si Ferrer toma licencia no vuelva

La contienda interna previa en la Unión Cívica Radical de Córdoba para los comicios legislativos de octubre expuso de manera brutal los personalismos de dirigentes radicales que, en la vorágine de la toma de decisiones, decidieron auto proclamarse amos y señores de un partido muy acostumbrado a la democracia interna, y eso los llevó a perder antes de tiempo, en boxes.

Política Córdoba Verdad accedió a chats y grupos de whtsApp radicales donde las frases duras van y vienen: «Minuciosos para la crítica en el ojo ajeno, pero cobardes en las responsabilidades que les tocan al momento de cumplir con sus deberes como afiliados y dirigentes», expresiones como estas recorren los grupos radicales de toda la provincia de Córdoba; donde además acusan a la conducción partidaria de intentar pasar por alto un fallo de un Juez Federal con competencia electoral tratando de evitar la realización de internas dentro de la UCR, «optaron por empujar al abismo a todo el partido por ambiciones estrictamente personales e individuales que intentan instalar como colectivas», aseguran en los mensajes.

En la interna radical siguen señalando al actual presidente del Comité Provincia de la UCR, Marcos Ferrer, por la toma de malas decisiones; aseguran que son razones más que suficientes para pedir su renuncia, y responsabilizan también al Diputado Rodrigo De Loredo, «por dinamitar los procesos democráticos internos partidarios».

«La UCR es un partido histórico que está atravesando una profunda crisis identitaria que requiere de líderes menos egocéntricos, que escuchen las disidencias, que construyan en lugar de destruir cuando las condiciones no los favorecen»,dicen también en los debates radicales.

Un dato significativo que también atraviesa los foros virtuales radicales es el análisis de la perfomance electoral de Rodrigo De Loredo, el repaso indica que en 2019 el núcleo liderado por Rodrigo De Loredo, perdió; lo mismo ocurrió en 2021; este análisis indica que en 2023 volvió a perder y se completa asegurando: «en 2025, cuando la interna no lo consagra automáticamente decide irse»; a este raconto le agregan una conclusión, «el problema es que esta actitud cobarde arrastra todo el proceso de construcción que se dice perseguir, faltándole el respeto a las instituciones, a la Justicia, y sobre todo a la voluntad colectiva de un partido que está pidiendo a gritos renovación inclusiva y democrática».

Este es el debate que por estos días atraviesa a la UCR de Córdoba, «tanto De Loredo como Ferrer se presentan como dirigentes disruptivos, audaces y modernos, pero la incoherencia de sus acciones y decisiones sólo son la réplica de una forma de hacer política añeja, personalista e individual», dicen.

Además, se cuestiona duramente los dichos del presidente del partido, de que no trabajará por la candidatura de Ramón Mestre, «el propio presidente del Comité afirmó que no trabajará por los candidatos que vayan en representación del partido, olvidando que antes de sus preferencias personales, existe todo un aparato partidario por el cual debe velar y afiliados que ‘representar’, por que la UCR no se agota en sus predilecciones, sino en una fuerza más amplia y colectiva que esta ignorando deliberadamente».

Dicen también los detractores del oficialismo partidario que Rodrigo De Loredo tuvo miedo a quedar expuesto y mostrar la debilidad que viene sufriendo su liderazgo, al tiempo que cuestionan la falta de promoción de la discusión interna partidaria y la búsqueda de una lista de unidad que represente una identidad radical, «coquetean explícitamente con partidos que nada tienen que ver con la ideología que nos representa», remarcan.

«Las suspicacias de sembrar dudas e endilgar culpas afuera no hace más que reconocer la incapacidad e inhabilidad interna de resolver los problemas puertas adentro. La autonomía partidaria que reclaman debería ser un ejemplo que tanto Ferrer como De Loredo debieran dar, en lugar de estar esperando ser ungidos por un líder extra partidario para ocupar una banca en el Congreso Nacional.
De estas decisiones egoístas, centralistas, individuales y anti democráticas no hay retorno.
La UCR como partido histórico y centenario no debe permitir este tipo de acciones como es la de abandonar el barco cuando el salvavidas sólo se lo lleva quien naufraga. El partido radical no se agota en dos o tres apellidos.
‘Tomar licencia’ no resuelve los problemas, sólo retrasa las soluciones. Si el fracaso es colectivo, el proceso de reconstrucción también debe serlo».

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