No se llega a Papa ni a Arzobispo sin una completa mirada del rol de la política en la humanidad y mucho menos se cumple esas funciones sin conocer el impacto que la iglesia católica produce en sociedades como la argentina.
En consecuencia, ni el Papa León XIV ignora quién es Javier Milei, ni al Arzobispo Angel Rossi se le escapa lo que significa para la política de Córdoba y para Martín Llaryora en particular semejante apoyo en tiempos pre electorales.
Lo primero, el “león” argentino y el Papa León XIV solo tienen en común una palabra, en pensamientos se encuentran en las antípodas, uno es conservador y el otro humanista, uno trabaja para los mercados y el otro aboga por los desposeídos y los que tienen menos. El Papa católico llega a la Argentina por sus fieles, no por Milei.
Si bien a Córdoba el Sumo Pontífice también llegará por las masas católicas, la situación política es diferente; puede que el Papa no lo sepa, quien seguro no lo ignora es el Arzobispo de Córdoba que trabajó arduamente por su visita y quien, al mismo tiempo que en el Panal, rápidamente se dio cuenta que esta mega acción será para el oficialismo provincial casi un acto de campaña.
Si todo sale bien, muchos son los rezos que ya recibe la cruz franciscana, los que se saquen la foto con el Papa tendrán prácticamente asegurados cuatro años más en el poder, y ahí una primera cuestión, ¿quiénes accederán a la foto?, sin dudas Martín Llaryora, Myrian Prunotto, Daniel Passerini, Manuel Calvo y Miguel Siciliano, las primeras autoridades de la provincia y de la ciudad y quienes tienen la mayor responsabilidad de la preparación de la visita.
En la segunda línea, y aquí comienzan las especulaciones de más a menos, los ministros Juan Pablo Quinteros, Daniel Pastore y Gustavo Brandán; las autoridades de la Legislatura provincial y, si la mesa es muy larga, senadores y Diputados nacionales.
Quienes por muchos días estarán muy incómodos serán los principales dirigentes opositores, algunos tratarán de conseguir alguna foto a través de sus vínculos con la iglesia de Córdoba, pero sólo servirá para el consuelo, a los laureles, si todo sale bien, se los llevará el peronismo.

